Más de 20 mil personas fueron testigos de la furia del huracán Clyde, en el primer juego de la Serie Final de la Profesional.
“Antes de llegar al cajón de bateo, me relajé, pero escuchaba a los fanáticos pidiendo un jonrón. Yo sólo quería chocar la pelota y me lanzaron el pitcheo que estaba esperando (una recta)”, así describió Clyde Williams el turno de su dramático cuadrangular, en el inicio de una emocionante serie.
“Los fanáticos en Nicaragua son pura energía”, agregó el estadounidense.
Otro héroe de la noche fue el lanzador Julio Raudez, quien llegó a tirar el noveno inning para completar el asalto de la tribu.
“Me preguntaron si estaba listo para lanzar el último inning y acepté. Uno tiene que estar preparado para este momento”, dijo Raudez, quien además calcula que hizo pocos lanzamientos anoche, así que podría estar disponible para abrir el viernes en León.
Desde las 10 de la mañana los fanáticos hicieron largas filas en las boleterías del Estadio Nacional y a eso de las cuatro de la tarde estaban agotados los boletos de mezanine y home plate.
Las barras de ambos equipos se hicieron sentir, pero cuando la del Bóer levantó la voz fue un eco total en el parque.
Sin embargo, los Leones tuvieron mucho que celebrar en el arranque, al desarticular al dominicano Juan Figueroa, a quien en un inning le hicieron más daño que todo el que había permitido en la liga completa.
“Algún día tenían que batearme, pero nunca bajo la cabeza y seguí con seis ceros, que son buenos”, declaró Figueroa, quien además adelantó que le gusta lanzar seguido y cree que estará listo para abrir el próximo sábado.