Claro, después de la estocada mortífera, todos coincidían en que Clyde Williams debió ser boleado, para llenar las bases y tratar de entenderse con Marlon Abea.
Sobre todo, minutos después que Noel Areas había tenido éxito ordenando pasaporte a Sandor Guido con dos a bordo, preparando el escenario para el roletazo de Norman Cardoze, que facilitó un doble play evita derrumbe.
Pero, ¿qué es lo que está escrito en el beisbol?
Cuenta una de las leyendas sobre este tipo de controversias, que en cierta ocasión, tratando de defender la pequeña ventaja de 1-0, le dieron la base por bolas intencional a Ted Williams con dos outs y nadie circulando, para pitchearle a Vernon Stephens, quien decidió el juego.
¡Diablos! ¿Por qué no se fajaron con Ted?
Wilfredo Calviño prefirió bolear a Marvin Throneberry con bases llenas en nuestro viejo beisbol profesional, estrechando la diferencia peligrosamente, que tomar un riesgo mayor. Y lo hizo también en México boleando a Héctor Espino en una situación similar, logrando finalmente salir ileso, igual que aquí.
Pero, eso no es común.
Anoche, en medio del inagotable drama, Luis Perdomo, reemplazo de Willie Lebrón en la colina de los Leones, que iniciaron el juego ganando 3-0 antes de ver recortarse la distancia 3-2, estaba ahí frente al feroz Williams, con dos hombres circulando y un out.
La base por bolas previa a Jorge Luis Avellán fue preocupante y la cautela indicaba que si decidías atreverte a retar a Williams, ibas a manejar los contornos de la zona roja, arriba y abajo, o hacia los lados, buscando como desajustarlo.
Pero frente a una fiera hambrienta, en un momento tan lleno de alfileres aguijoneándote, Perdomo fue hacia la zona con su primer lanzamiento, y Williams se volcó sobre la pelota con su perfil zurdo, flexionando sus piernas, girando apropiadamente su cintura y moviendo rápidamente sus muñecas. Señores, dio la impresión de devorar un filete.
¿Cómo fue posible que el viejo Estadio resistiera la explosión de más de 20 mil personas? Es un misterio estructural, pero quedó en pie.
Ese jonrón de tres carreras en el cierre del octavo, haciendo girar bruscamente la pizarra a favor del Bóer 5-3, colocó a los leones al borde de la fosa y convirtió a Williams en la figura del primer juego.
Después del escándalo provocado por una pitcheada adentro contra Marlon Abea, los leones intentaron salirse del hoyo, y casi lo logran, pero Julio Raudez encontró a tiempo el candado de la jaula y los obligó a terminar gimiendo.
¿Será ese swing de Williams decisivo en la serie? Esa es la intriga que amaneció flotando hoy.