Como un padre orgulloso que habla de sus hijos talentosos, así se expresa Guillermo Rothschuh Villanueva de sus libros, quien cumple en estos días 30 años de ser escritor, aunque también reconoce no ser un buen padre con sus “hijos”.
“No he sido un buen padre que atienda con la debida devoción a sus hijos”, comenta Rothschuh al referirse a sus libros.
Sentado en el piso de la sala de su casa, viendo sobre una mesa cada uno de sus libros, Rothschuh recuerda que inició en la escritura con la publicación de Notas sobre acumulación de capital, control natal y Desarrollo del estado en Nicaragua, el cual escribió en coautoría con Eddy Matute Ruiz.
PARA CELEBRAR
“Quería que en enero del 2007 apareciese también un nuevo libro mío que cerrase ese período. La publicación estará a cargo de LEA Editorial, y Luis Humberto Guzmán va a ser el encargado de dicha publicación”, afirma Rothschuh.
“Durante toda esta época he tenido el apoyo de los amigos, el primer libro lo debo al rector magnífico de la UCA, Juan Bautista Arríen, quien en ese momento autorizó la publicación de esta obra. Luego vendrían otros como cuando estuve de coordinador de la Dirección General de Medios de Comunicación en el Ministerio de Cultura a inicios de la revolución, donde publiqué dos textos, uno de ellos es La mentira: arma del imperialismo contra Nicaragua, que también fue en coautoría con Miguel Ángel Rosales, Renato Julio Ruiz y Mary Ann Jackman, estos dos últimos ya fallecidos”, recuerda.
Rothschuh recalcó que aunque la temática de sus escritos sea dirigida especialmente al tema de la comunicación, dos de sus obras tienen gran significado para él.
Uno de sus textos a los que le guarda un enorme cariño es Asalto a la memoria, el cual gira en torno a su natal Chontales.
“Quise llegar a mis primeros diez u once años de la infancia en un entorno provinciano de ganados y ganaderos en donde crecí. Por eso es que este libro y Volver a empezar guardan cierta relación, porque yo en este último estampé, con mucho cariño, un epígrafe del consagrado Emir Rodríguez Monegal, que dice: “No se cambia de raíces con sólo cambiar de ciudad, se sigue viviendo donde se ha descubierto el mundo”. “Y mi mundo lo descubrí allá en Chontales”, comenta.
Rothschuh comenta que ha sido honrado con la ilustración de sus textos con los tres caricaturistas más importantes de este país. Ellos son: Róger Sánchez, Pedro Molina y Manuel Guillén.
“Me crea un gran gusto la contribución de todos estos personajes y también la de aquellos con los que compartí autoría y los que se me quedan, comenta mientras rebusca entre su colección sus libros que lo remontan hacia su añorado Chontales.