Identificar insectos depredadores de granos básicos fue la tarea de Marvin Antonio Lira, estudiante de último año del Centro de Enseñanza Técnica Agropecuaria (CETA), durante sus vacaciones escolares.
Lira, hijo de padres campesinos de la comarca La Grecia, en la zona rural de Chinandega, ayer asistió a su primer día de clases, ciclo lectivo inaugurado por el director ejecutivo del Inatec, Dámaso Vargas.
Con el mismo empeño más de 220 estudiantes de Occidente comenzaron sus clases en el CETA, entusiasmados por la apertura hacia las vocaciones forestales, pues según ellos, Nicaragua tiene una amplia área de tierra, hasta ahora en desuso.
Uno de los planes de Vargas es aprovechar las recaudaciones de las empresas que cotizan el dos por ciento.
En los primeros seis meses es ampliar la escuela de inglés e informática, para jóvenes que no tienen acceso a escuelas que tienen aranceles muy caros.
Ahora que hay señales que los ingresos mejorarán y aunque no se dijo cuáles serán las estimaciones a alcanzar, se habla de dar oportunidad a los técnicos y profesionales herramientas para un buen desempeño laboral.
Los centros técnicos de Jalapa, en Nueva Segovia, Muy Muy, del departamento de Matagalpa y en Chinandega, tienen la misión de trabajar en las áreas que tienen que ver con lo agropecuario, en riego, en mecanización y administración del crédito.
“El pueblo es el presidente y los consejos decisorios de cada centro, que deben participar en el fortalecimiento de la ciudadanía, para ser verdaderos ciudadanos nicaragüenses”, dijo Vargas.