Nicaragua es un país pobre muy endeudado, según una lista de países que clasifica e identifica el Banco Mundial con su iniciativa, mejor conocida como HIPC por sus siglas en inglés. Creo que sigue y seguirá, por mucho tiempo, siendo necesario recordar este estado de situación del país, por varias razones.
Los funcionarios del gobierno saliente (2002-2007) se alegran y ufanan en los medios de comunicación de los resultados de la administración y la gestión en el período, en general todos macroeconómicos, afirman los funcionarios que estamos creciendo, que este año será de mejores condiciones para el país, que todo será mejor, que estamos en el momento de grandes éxitos y cambios en el país, algunos dicen que los astros están en fila para Nicaragua, etc. Y, una cantidad de aseveraciones triunfalistas que siguen generando más expectativas de lo que realmente es y puede hacer el país.
Lo que no dicen los funcionarios y analistas gubernamentales es cómo están las cosas en su verdadera dimensión. Solamente basta revisar y ojear los niveles de crecimiento de la producción, de las exportaciones, de la emigración, y de las inversiones públicas, por mencionar algunos indicadores del desarrollo, y ciertamente uno/a se queda pasmado/a. No hay tal crecimiento, no hay tal desarrollo, no hay tales cambios milagrosos en la vida material de los y las nicaragüenses. Es más, por ejemplo, este año el café, su producción es menor que el ciclo agroexportador anterior, lo que ayuda es que el precio en el mercado internacional es favorable, pero, no estamos creciendo.
Lo que estamos viviendo son apariencias socioeconómicas, veamos: primero, la calidad de las inversiones externas, que según el Mific, son de aproximadamente unos 240 millones de dólares al año, todas se caracterizan por ser inversiones para servicios y recreación, que no son malos, pero, son útiles en países donde hay recursos para consumir, en donde se disfruta de una amplia y sostenida base material para el consumo. Pero, Nicaragua lo que necesita es producir más y mejor, vender más y con mejor calidad en los mercados internacionales. Demos algunos ejemplos que vemos de estas inversiones, gasolineras, bares, hoteles, restaurantes, salas de cine, automóviles, tiendas de lujo, centros comerciales, zonas francas, entre otras. Su común denominador, ninguna de ellas sirve para el desarrollo de la producción, porque todo lo que vende y oferta es importado. Ninguna es para desarrollar la productividad porque utiliza mano de obra no calificada y no agregamos valor en el país; todas son de escaparate, de apariencia, y su proceso productivo y de utilidades está en otro país no en la economía de Nicaragua. Este país es un consumidor insostenible de la producción de otros puntos geoproductivos.
Desde el Banco Central de Nicaragua (BCN) se afirma que el crecimiento del país materialmente hablando será para el 2006 de aproximadamente un 3 por ciento y todos sabemos que junto a esta cifra está el crecimiento de la población, o sea los demandantes de bienes y servicios mismos que crecemos a una tasa de 2.7 por ciento, esto es insostenible para un país que dice que está en desarrollo y en crecimiento. Ciertamente no hay crecimiento, no lo veo, no lo siento.
Quisiera recordar que Nicaragua vive fundamentalmente del ahorro externo: préstamos, donaciones, remesas familiares, renegociación de deuda externa. Por ejemplo, este año las reservas del país han crecido más por reducciones de saldos y condonaciones del pago de la deuda externa que por producción. Por lo tanto, lo que debemos hacer es producir más y mejor, aumentar el número de manos que pueden producir y hacer crecer las exportaciones y no estar mintiendo con las cifras abultadas con la producción de la zona franca como si ésta fuera exportación del país.