Mientras el Ejército de Nicaragua alega que entró a la Corporación de Zona Franca (CZF), el jueves último, para resguardar unos depósitos de sustancias químicas ubicados cerca de la pista del aeropuerto, líderes sindicales afirman que los soldados llegaron con fusiles AK para evitar que un grupo de trabajadores continuara una protesta.
El secretario general de la Federación de Sindicatos Textiles en la CZF, Pedro Ortega, recalcó que ese día unos 20 militares se apostaron junto a la malla que divide el área administrativa y la caseta por donde salen los obreros al concluir la jornada laboral, para frenar a los trabajadores que estaban “histéricos”.
El conflicto laboral empezó cuando un guarda de seguridad privado requisó a un trabajador en más de una ocasión, y ante el reclamo del joven, una vigilante le roció gas en los ojos.
El sindicalista Pedro Ortega cree que el jefe de seguridad interna de la CZF, el ex general Glauco Robelo, pudo haber llamado al Ejército.
“También es un general retirado, incluso nos llama la atención que Robelo hiciera seis disparos al aire, a eso de las ocho de la noche del jueves, y que después de eso, cuando vio que alborotó más a la gente, llevara el Ejército a la CZF”, apuntó Ortega.
LA PRENSA intentó confirmar esa versión con el secretario ejecutivo de la CZF, general retirado Álvaro Baltodano, pero no fue posible localizarlo ni en sus oficinas ni por teléfono.
Fuentes extraoficiales de la CZF dijeron que Robelo hizo los disparos e incurrió en exposición de personas al peligro.
Sobre la actuación del Ejército, la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, dijo: “Yo insisto, no actuaron ellos, son colindantes con la Zona Franca y tienen la responsabilidad de la seguridad del Aeropuerto, y al ver un movimiento que no sabían ni entendían qué era, ocuparon las posiciones de defensa del local y del espacio que a ellos les corresponde defender”.
El sindicalista Ortega insistió en que “el objetivo de los militares era evitar que entraran los trabajadores en las oficinas, como si se tratase de un conflicto laboral como tal, hecho que nos sorprende porque nunca se ha visto al Ejército en las protestas de los universitarios”.
El coronel Adolfo Zepeda, director de Relaciones Públicas del Ejército, dijo que en su institución ignoraban el conflicto.
“No sabíamos quiénes eran ni qué hacían, ese día se nos informó en los planes coordinados que hay entre la seguridad de la Zona Franca y la Fuerza Aérea, que habían eventos violentos y que activáramos nuestro plan, que consistió en el reforzamiento de la defensa interna, en los alrededores de la pista y en la vigilancia de esos depósitos químicos”, explicó Zepeda, quien asegura que fueron 15 los soldados que entraron en la CZF.
CPDH INVESTIGA
El secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, informó que ayer lunes trasladó un equipo al lugar de los hechos para hacer sus investigaciones.
Pero al equipo integrado por miembros de la asesoría legal de la CPDH no lo dejaron pasar de la aguja de entrada a la CZF.
“Creemos que en vista de que la Zona Franca está en manos de un general retirado (Álvaro Baltodano), hubo alguna influencia para que se pudiera dar la intervención del Ejército en los hechos”, razonó Carmona.