Las 21 muertes humanas provocadas por consumir agua de los pozos ubicados en 14 comunidades rurales de León podrían tener sus orígenes en malos hábitos de higiene y no en la contaminación de los acuíferos subterráneos.
Esta es la nueva teoría sobre el caso que ha alertado a las instituciones estatales leonesas desde semanas atrás.
Arcadio Choza, Director de Recursos Hídricos del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), expresó que su institución mantendrá esa teoría mientras no se compruebe que las muertes se debieron a la contaminación de las aguas por agroquímicos.
Según Choza, el estudio de los pozos realizado por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) de León no tiene la profundidad necesaria para asegurar la causa de las muertes.
El especialista se basó en que los pozos no ofrecen muestras confiables para determinar que las aguas están contaminadas con agroquímicos, debido a que si no se les da el cuido sanitario adecuado, terminan en una contaminación local, ya que a las bacterias contaminantes les resulta difícil sobrevivir en los acuíferos debajo de la tierra.
La sospecha del Marena es que la contaminación podría estar llegando del contacto de los mecates con el agua de los pozos, letrinas y sumideros cercanos, contacto del ganado con el agua que consumen los habitantes y el hecho de que los agroquímicos utilizados penetren en oquedades que no fueron bien selladas en el transcurso del día.
“El caso es serio, pero todavía no se puede decir que hay una contaminación total del acuífero”, comentó Choza.
La teoría del Marena indica que el problema puede resolverse de inmediato cerrando los pozos actuales y abriendo otros, a los cuales habrá que darles el cuido sanitario que necesitan.
El experto indicó que todavía hace falta determinar la verdadera causa de las muertes, las que van, desde problemas renales hasta suicidios y señaló que hasta ahora las concentraciones químicas en los análisis biológicos no han llegado al mínimo permisible.