El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, moderó ayer su discurso de izquierda y reconoció que el gobierno necesita amarrar un programa de ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Rosales, quien declaró antes que la meta del gobierno sandinista es liberarse del FMI, admitió que a corto plazo Nicaragua no puede prescindir del programa de este organismo internacional, porque necesita la cooperación externa, para ser sostenible en términos financieros.
Rosales insistió, ante un grupo de periodistas, en que nunca ha hablado de desprenderse del apoyo del FMI. “Lo que yo he dicho es que los nicaragüenses debemos de apuntar a que en algún momento de nuestro desarrollo, no tengamos la necesidad de un programa (con el FMI) para tener relación con la cooperación”, explicó.
Un semanario local publicó el domingo declaraciones del presidente del BCN en el sentido de que el gobierno sandinista busca acabar con la relación con el FMI. “Entre menos sea el tiempo, mejor”, dijo Rosales. “Debemos alegrarnos de que el sandinismo plantee que podamos liberarnos de ese programa”, enfatizó.
El Presidente de la República, Daniel Ortega, también criticó al Fondo el viernes pasado y dijo: “Quisiéramos no tener que sentarnos con el FMI, estaríamos más tranquilos, lógicamente”.
Sin embargo, Rosales aclaró ayer: “No hemos dicho que en dos o tres años eso se va a dar, hemos hablado de que en el tiempo que sea necesario, preferiblemente en el menor tiempo posible, y no esperar toda la vida”.
PASARÁN MÁS DE 5 AÑOS
Consultada al respecto, la representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Nicaragua, Mirna Liévano De Marques, dijo que es plausible desear el no necesitar un programa con el FMI, porque eso significaría que el país ha superado sus restricciones fiscales y de financiamiento externo.
“Creo que en el corto plazo y por varios años más, el país requiere tener un programa con el FMI que guíe su conducción económica”, declaró Liévano a LA PRENSA.
Los economistas José Luis Medal y Alejandro Arauz estuvieron de acuerdo con Liévano.
“Es absurdo decir que a corto plazo no se estaría bajo la tutela del FMI, ni en cinco años se lograría eso”, advirtió Medal.
“ Lo cierto de todo esto es que Nicaragua requiere el programa para recibir recursos de la cooperación”, añadió.
“Incluso, tengo entendido que por la falta de un programa con el Fondo, los cooperantes europeos no han desembolsado entre 90 y 100 millones de dólares a Nicaragua, porque para hacerlo necesitan tener la certeza de que el país está sano en su macro economía, y de eso estarán seguros hasta que haya programa con el FMI”, comentó Medal.
Arauz manifestó que hay indicadores, como el déficit fiscal, las reservas internacionales y la inflación, que necesitan ser sostenibles antes de prescindir del FMI.
Según el Presupuesto del 2007, el déficit fiscal, o sea la diferencia entre el ingreso y el gasto, deberá ser del 4 por ciento sin incluir donaciones. Ya con las donaciones, la proyección apunta a un déficit de 0.2 por ciento.
Este año el gobierno se propone tener ingresos de 18,291 millones de córdobas, mientras que los egresos alcanzarían los 24,155 millones de córdobas.
CON METAS
Arauz mencionó que las reservas del país apenas cubren el equivalente a cuatro meses de importaciones. “Cuando en otros países de Centroamérica el equivalente es de ocho meses de importaciones, entonces falta mucho por hacer allí”, explicó.
Rosales destacó que en febrero próximo pretenden negociar un programa con el FMI.
“Entiendo que el FMI está interesado en que las políticas clásicas tengan ahora un grado de flexibilidad, para demostrar que esos instrumentos posibiliten atender a los sectores sociales más desamparados y olvidados; entonces queremos establecer un marco general con el FMI, estar de acuerdo los dos, para luego implementar”, declaró.
“Queremos un impacto real en los más pobres sin descuidar, por supuesto, los otros ámbitos de la esfera ecónomica que nos interesa, como son la inversión y el empleo”, añadió.
El funcionario señaló que en otras ocasiones “se nos ha tratado de decir hasta el último punto de lo que se ha tenido que hacer, y eso ya no será posible”.