Arnulfo José Oviedo Cuadra es uno de los músicos más reconocidos dentro de los artistas. De niño aseguraba que sería piloto pero pudo más su pasión por la música que el sueño que tenía.
Físicamente es rellenito, moreno y “trompudo” (a como él mismo se llama), es extrovertido y aunque muchos lo ven con cara de pocos amigos, sólo basta que abra la boca y hace sonreír hasta al más triste del planeta.
A los 18 años fue papá por primera vez y en total tuvo doce hijos e hijas con cinco mujeres distintas.
ESTÓMAGO DE HIERRO
En la primera impresión, su figura revela que es de las personas que le gusta comer a “lo nica” y luego él mismo cuenta que le encanta desayunar fuerte: frito, tortilla, gallo pinto, queso, huevos, jugo de naranja y para terminar de satisfacer, un litro de leche cruda. Mientras lo dice, se saborea la boca con la lengua y se soba el estómago, parece que le va a sacar brillo.
En su juventud Arnulfo era alcohólico y de esa experiencia aconseja a los jóvenes que quieren dedicarse a la música, que siempre deben priorizar la calidad y disciplina, porque los artistas son la cara de Nicaragua y por lo tanto tienen que dar una buena imagen. Pero enfatiza sobre todo en “cero drogas, cero vicio”.