Unas treinta familias pobres de la comarca laguna El Carbonal, en el municipio de San Lorenzo, actualmente son beneficiadas por la Diócesis de Granada y el organismo American Nicaraguan Foundation, con el proyecto habitacional que lleva el nombre de San Liborio, patrono de la Diócesis a la cual pertenece monseñor Hombach, en Alemania, impulsor de la obra.
Juana María Peña Duarte, quien es madre y padre para sus cinco hijos, dio gracias a Dios por bendecir a la comunidad, porque los habitantes son demasiados pobres y tenían que vivir en humildes casas de barro y champas en mal estado.
“Me siento alegre. Parece un sueño que voy a tener mi propia casa, nunca pensé que algún día tendría una casa tan bonita, porque todo el tiempo he vivido con mis padres”, señaló la humilde mujer.
Nicolasa Mejía, madre de tres niñas, asegura que nunca esperó tener una casa como las del proyecto, el que califica como una bendición de Dios.
“Nos sentimos contentos porque ya no nos vamos a mojar en el invierno”, expresó.
Doña Luisa Gómez dijo que está agradecida con el Obispo de la Diócesis, monseñor Bernardo Hombach, quien consiguió el dinero para la construcción de las viviendas y con el padre Jimmy Ortega, párroco de San Lorenzo, quien estuvo al frente del proyecto.
El costo de cada vivienda de 36 metros cuadrados, con paredes de bloques, perlines, hierro y zinc, anda por los 3 mil dólares, las cuales fueron construidas por el ingeniero Oscar Donayre.
El sacerdote explicó que las 30 viviendas están dispersas en los tres sectores de El Carbonal, donde se seleccionó a los más pobres y los cuales tuvieron la disposición de colaborar con la mano de obra no calificada y dar un aporte de 250 dólares.
“El proyecto abarca el aspecto pastoral y espiritual de la comunidad, además de ayudarlos en la necesidad material y social, porque la mayoría está evangelizada y organizada”, destacó el guía espiritual.
El sacerdote además destacó el trabajo emprendedor de la directiva del proyecto, particularmente de Juana Benita Polanco y Francisca Guzmán, de la pastoral social de la parroquia de San Lorenzo.
“En invierno y en el verano era un sufrimiento para los habitantes de la comunidad, porque vivían en casas de adobe, esa era la primera necesidad de la comunidad, tener un techo digno”, sostuvo la secretaria del proyecto.