Con la Internet han aparecido nuevas herramientas y actores en el mundo de la información. Antes esta era manejada sólo por medios tradicionales de comunicación (radio, TV y prensa escrita). Pero con las nuevas tecnologías, cualquier persona puede decir o expresar sus ideas interactivamente.
Los nuevos receptores desean saber todo lo que pasa en el menor tiempo posible. Conscientes de esta demanda, como periodistas debemos aprender a ser rápidos de pensamiento y acción. Escribir pensando en la puesta en escena de lo que se quiere decir.
El periodista digital debe ser un internauta apasionado. No deberá ser repetitivo o monótono. Los textos deben ser de impacto, seductores, contundentes, atractivos y párrafos elocuentes que en todo momento capten la atención del usuario, y estos serán los elementos esenciales para incrementar cada día nuevos lectores digitales.
No se debe perder de vista que nuestro público está demasiado ocupado como para detenerse gratuitamente en una pantalla poco atractiva. Es importante siempre colocar una fotografía que acompañe a cada texto y de ser posible un vídeo, esto permite que el periodista digital esté bien capacitado.
Los datos más importantes, deben ser colocados en el primer párrafo. Hay que pensar como lector y no como periodista. La claridad de nuestro escrito no sólo dependerá del número de palabras sino de los conceptos que expresen. Es difícil seguir una frase de más de 20 ó 30 palabras.
Si los lectores desean profundizar en un tema u otro deberán leer la sección impresa, donde encontrarán mayores datos. No necesariamente el lector del periódico en papel y el de Internet son diferentes. Aunque en países como el nuestro, la diferencia la marca el poco acceso a este servicio (sólo el veinte por ciento de los nicaragüenses tienen acceso a esta herramienta tecnológica).
Muchos periodistas diluyen los datos relevantes o las conclusiones en varios párrafos: obligan al lector a leer lo mismo no una, sino cinco o seis veces: ¡un error mortal en Internet!
Si se redacta muchos temas en un párrafo, los usuarios nunca conseguirán ver la segunda idea, si el ojo no se detiene en la primera.
En términos prácticos y de economía del lenguaje, la voz pasiva alarga las frases.
Recuerde siempre usar frases en voz activa, la voz pasiva resta fuerza.
Un buen periodista siempre está atento a lo que su lector pide y trata de utilizar los “ganchos” para atraer, sin divorciar el titular del texto que vamos a redactar.
La tecnología hoy en día nos captura con sus avances y no podemos quedarnos al margen. Debemos acercarnos, aprender a convivir con ella. En esta era de la globalización, el periodismo digital toma auge y debe ser un reto o quizás nuestro instrumento de trabajo, crear nuestra propia “bitácora”, nuestro propio “blog”.