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Vivir

“¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?”

(Helen Adams Keller, escritora y conferenciante estadounidense, 1880-1968).

Iguanas

Hace un par de años, adquirimos dos iguanitas verdes para tenerlas libres en un árbol de madroño. Las alimentamos por algunos meses sin prever que durante el verano las hojas de dicho árbol caducaban, por lo que fueron depredadas por clarineros zanates y domésticos felinos.

Luego decidimos comprar otras tres para criarlas de manera más amplia en el jardín, de tal manera que se pudieran mimetizar de acuerdo a su instinto sin ser devoradas por zanates o gatos. Sin embargo y aunque parezca mentira las iguanitas fueron exterminadas por jardineros que trabajan en nuestra colonia —y eso que somos nosotros quienes les brindamos el trabajo— aunque los animalitos eran tan pequeños que no tenían carne ni para una tacita de sustancia—; luego de esto desistimos de seguir criándolas en nuestra casa.

Rumbo a occidente al pasar por el municipio de Mateare, impotentemente he visto cómo y desde sus propias colas son sostenidos durante horas y hasta días enteros racimos de hasta tres garrobos de todo tamaño con sus hocicos zurcidos y extremidades.

Imagino entonces que desde su captura no han podido alimentarse o beber agua, lo que les causa mayor daño porque al ser de sangre fría deben regular su temperatura de manera instintiva.

Por cada macho o hembra de regular tamaño (igual a las que sostienen de sus colas) han muerto 10, 20, 30 o más de sus congéneres, que por ser cazadas con perros ya están contaminados con los gérmenes de su saliva y al final de cuentas lo que nos ofrecen a la orilla de la carretera lejos de ser valioso producto, es a un torturado y moribundo animal, muy poco nutritivo y alejado de alguna receta médica tradicional, pues prácticamente: ya es carne en estado de descomposición.

Este escenario quizás se deba a que los captores de los reptiles y saurios mateareños saben poco o nada de ecología, medio ambiente y del control y el manejo de especies en peligro de extinción, o a que yo sé muy poco sobre las posibilidades de extinción de la especie humana allá por el lado de Mateare, o a que los gobernantes y sus domésticos funcionarios que saben mucho de ecología y sociedad: hacen poco o nada por nosotros los iguánidos y los humanos.

Edwin Mauricio Mejía Baltodano

Inversión extranjera

Bienvenida sea la inversión extranjera siempre y cuando sea de manera sostenible.

En León la situación es crítica, hay crisis con el agua debido a la manera descontrolada que con el uso de veneno, pesticidas (clorpirifos, DDT, metales pesados, etc...). Han contaminado el acuífero de tal manera que ahora tal vez es mejor tomar bebidas gaseosas, y quizás nos venden su producto a precio de guate mojado.

Históricamente, tenemos un legado de contaminación a nuestros campesinos (Nemagón gracias a las transnacionales de los petroquímicos) y es muy bien manejado por todos nosotros el hecho de que el cultivo del algodón se ha hecho de una manera irrespetuosa de nuestro medio ambiente.

Existen datos que reflejan el número de contaminados por los pesticidas usados en los algodonales.

Martín Alfaro

Editorial

En general los Editoriales del diario LA PRENSA son, desde mi punto de vista, muy acertados, ya que suelen, como dice el dicho: “poner el dedo en la llaga” y llamarle al “pan, pan y al vino, vino”.

Sin embargo, el Editorial del miércoles 24 de enero más que acertado lo calificaría de brillante, sencillamente porque logra de manera clara y concisa explicar las intrincadas raíces del pacto entre los partidos FSLN y PLC; las inescrupulosas bases de este oprobioso compromiso y las nefastas y trágicas consecuencias que su fortalecimiento traerá para el país.

Todas aquellas personas; demócratas, liberales, conservadoras o sin ideología en particular, pero que comparten el deseo de vivir en paz y libertad, en su patria Nicaragua, y que aún guardan la esperanza de que los diputados y demás funcionarios arnoldistas en algún momento “reaccionen” y se unan a las otras fuerzas políticas para frenar el infame proyecto del compañero presidente Ortega y sus aliados, de instaurar la versión actualizada (“Nicaragua libre”), de la dictadura de los años ochenta.

Deberían de recortar el Editorial Pacto y reelección y guardarlo para comprobar, cuando editoriales como este, sean catalogados de subversivos, que estaban equivocados y que esperaron en vano porque como se dice en el Editorial: “Evidentemente Alemán y Ortega son la misma cosa”.

No se puede apreciar la belleza si no se conoce la fealdad ni la alegría sin tristeza ni la paz si no se sabe cómo es la guerra. Ahora que Nicaragua está a pocos pasos de caer en un sistema totalitario y dictatorial, quizá aprenderá el pueblo nicaragüense la diferencia que existe entre la luz de la democracia y la oscuridad de la dictadura; entre el brillo de la libertad y las tinieblas de la perversidad.

María José Zamora

Mantener la identidad

Excelente artículo del señor Marco Mayorga el que fue publicado en la edición del miércoles 24 de enero.

Ojalá el Gobierno actual tuviera un poco de amor por Nicaragua y no nos comprometiera a asumir guerras que no nos corresponden.

Nicaragua cuenta con 100,000 muertos tras un “patria libre o morir” y una guerra prolongada por inmadurez, moda e ineptitud del gobierno sandinista; ya aquí no cabe un “socialismo o muerte”.

Que los venezolanos, bolivianos, ecuatorianos o cubanos (seguro que estos últimos ya no) estén dispuestos a morir es problema de ellos; no tenemos por qué sudar calentura ajena.

¿Acaso adoptar el populismo izquierdista de los nuevos caciques latinoamericanos y permitir que vengan a levantar al pueblo, ahora sin razón, no es permitir el injerencismo? O es que ¿el injerencismo de la izquierda sí es permitido?

María Tellería

Balancear salarios

No cabe duda que algunos sandinistas son astutos. Al reducir los grandes salarios a algunos funcionarios del Gobierno crean en gran parte de la población un sentimiento de aprobación a una medida que pareciera un acto de justicia social.

Está bien esa reducción salarial (aunque para las condiciones económicas del país deberían ganar aún menos) pero invito a los lectores a reflexionar sobre esto: a la par de la reducción para algunos , debería haber un aumento para otros y así disminuir la enorme diferencia que existe por ejemplo entre un ministro y su delegado departamental.

Si continúan las disminuciones sin haber aumentos, nos llevarán de nuevo a una “ igualdad” como la de los ochenta donde desapareció la carne para que todos comiéramos frijoles.

Walter F. Pineda Úbeda
Ingeniero agrónomo

Pena de muerte

El artículo 37 de la Constitución del tiempo de la dictadura de los Somoza, regulaba la pena de muerte, lo cual era una flagrante violación a los derechos humanos. El asunto es que estaba regulada y aunque presuntamente no se usó, sembraba terror social, institucional.

Por otro lado la Constitución vigente de Nicaragua, en el artículo 23, establece que no hay pena de muerte.

Esto no significa que al delincuente, condición sine qua non, se le deba sancionar con la norma penal adecuada como pago a su fechoría antijurídica perpetuada.

Pero no es justo, ni razonable que ciertos países del orbe que expresan ser democráticos y están supradesarrollados, tengan regulada la pena de muerte, tales como: 1) silla eléctrica. 2) cámara de gas. 3) inyección letal. 4) paredón. 5) la horca, como la que le aplicaron recientemente al ex mandatario del Irak.

Esta aberración legalizada de la pena de muerte va contra los derechos humanos. Deberían ser más civilizados en aplicar las penas correctivas, pues para eso existen años de prisión dependiendo del caso, por ejemplo, podría ser la aplicación de la cadena perpetua, pero no la pena de muerte.

Al efecto veamos nuestra legislación penal vigente en los artículos 1 y 22 Pn., la cual es específica al establecer que se castiga: a) la voluntad. b) la omisión. c) la preterintención. d) y la intención, y que son responsables criminalmente los autores, los cómplices y el encubridor. Asimismo, el artículo 34 Pn., dice: “Toda persona responsable criminalmente de un delito o falta lo es también civilmente”. Y el artículo 89 Pn. estipula que la pena máxima es de 30 años, y las penas accesorias de ley regulada en el artículo 55 del precitado Código, establece: “La suspensión de los derechos ciudadanos” y el artículo 56 Pn., arguye: “La pena de suspensión de los derechos del ciudadano durará el mismo tiempo de la pena principal”.

Entonces, el condenado a determinada pena de ipso facto pierde sus derechos como ciudadano, que quiere decir que no tiene derecho que le asista, ni por sí y/o interpósita persona, porque sería caer en desacato a la ley que lo tiene sancionado y so pena de ser nulo todo lo actuado.

Claro sus derechos quedan congelados, pero sus derechos humanos deben ser respetados. Por ejemplo, si un condenado se enferma se le debe dar atención médica, sus alimentos, etc.

Los países que tienen regulada la pena de muerte deberían derogarla, pues violentan los derechos humanos.

Bayardo Quinto Núñez
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