SANTIAGO DE CHILE.- El pánico se ha apoderado de los habitantes de la provincia de Aysén, en el extremo sur de Chile, ante una ola de más de 950 sismos que se han producido en la última semana.
Los 91.000 habitantes de la Undécima Región, situada a más de 2.000 kilómetros al sur de Santiago, están sumidos en el pánico y la histeria, a raíz de los temblores de tierra que se suceden sin tregua desde la noche del lunes.
Esto ha llevado a que la Intendencia (Gobernación) decretara el estado de "alerta temprana" en la zona.
Esta situación implica una plena coordinación entre los miembros del Comité de Protección Civil -integrado por Carabineros, bomberos, servicios de salud y la Cruz Roja- para tomar todas las providencias necesarias si se produce alguna emergencia mayor, como un terremoto.
Algunos de estos temblores han alcanzado el grado 7 en la escala internacional de Mercalli (que va del uno al doce) y causaron pánico en muchas personas, algunas de las cuales han comenzado a abandonar la región.
PÁNICO COLECTIVO
"Esto está creando pánico colectivo. Los temores se hicieron tan evidentes que mucha gente se ha ido de Aysén, escapando a los sectores altos", expresó el alcalde de la localidad, Oscar Catalán a radio Cooperativa.
"Ayer incluso llegó gente a mi casa a preguntar si se iba a salir el mar a través de una gran tsunami (ola gigante)", expresó.
"Esto me tiene muy preocupado, hay una pánico colectivo, lo que pone en riesgo a los menores. Además, esto augura un ausentismo laboral", agregó.
Los habitantes atribuyen el gran número de temblores al volcán Hudson, situado en ese lugar, pero los expertos no están muy seguros de que así sea. El Hudson expulsa humo durante todo el año sin peligro para las personas que viven en sus alrededores.
RECUERDOS DE 1991
La población de Aysén teme que se vuelva a repetir lo ocurrido en 1991, cuando una ola de sismos precedió a una violenta erupción volcánica que cubrió toda la zona y cuyos efectos incluso se sintieron en territorio argentino.
Muchos habitantes han abandonado sus casas ante un posible terremoto y en los locales comerciales ya comienzan a escasear las conservas, pilas y velas, según confirma diario El Mercurio.
El nerviosismo ha aumentado y la histeria se ha apoderado de los lugareños, quienes ante cualquier movimiento telúrico salen a la calle con nerviosas carreras y gritos.
Los habitantes se quejan de la falta de información en caso de registrarse un gran terremoto.
DESINFORMACIÓN TOTAL
"Nadie sabe para dónde acudir en caso de una catástrofe, ni menos de dónde esperar ayuda. La Onemi (Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior), ni otras autoridades regionales han planteado qué hacer en estos casos", señaló la lugareña MarÍa Inés Oyarzún a El Mercurio.
Las autoridades de la zona han hecho un llamado a la calma ya que los expertos que llegaron a la región aún no determinan las causas del fenómeno.