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Mientras están de vacaciones los niños ayudan a recoger agua para los quehaceres de sus casas. ( LA PRENSA/ M. GARCÍA)
Falta de agua agobia ante inicio de clases
Caminan de dos a siete cuadras cargando baldes sólo por obtener un poco de agua para beber y bañarse
Se quejan de que los recibos no dejan de llegar mensualmente
Arlen Pérez
nacionales@laprensa.com.ni
Con sed y a oscuras

Sumado a la falta de agua los pobladores del barrio Memorial Sandino y del Hialeah soportan racionamientos de energía.

“Estamos sin agua ni luz. La luz viene como a las 11:00 a.m., pero se va en la noche y pasamos todo ese tiempo sin energía”, dijo María Concepción Martínez, habitante del barrio Hialeah.

A pesar de la falta de ambos servicios los pobladores indicaron que están pagando, porque los recibos sí llegan.

“De agua se paga el mínimo porque no tenemos medidor, aunque casi nunca hay agua, pero de luz, por un ratito que viene se pagan entre 180 y 200 córdobas”, afirmó Martínez.

Los pobladores se mostraron preocupados por la falta de ambos servicios. Con el agua el problema será el regreso a clases de los niños, porque deben alistarlos y respecto a la luz les preocupa la seguridad ciudadana.

Abandonados

“Aquí ni el camión de la basura pasa. Si tenemos tubería es porque los pobladores de aquí las pusimos, no hay luz y cuando se arregla algo es porque lo hacemos por nuestra cuenta. Pero los recibos de agua y luz, esos no fallan, vienen puntuales. De agua pagamos el mínimo que son cincuenta córdobas aunque tengamos que andar acarreando de otro lado”, comentó Jessica Betanco, habitante del barrio Memorial Sandino.

Para varios de los niños del barrio Memorial Sandino y Hialeah levantarse para tomar un baño en la madrugada, para iniciar clases, será un poco más difícil porque tendrán que hacerlo con agua almacenada de la noche anterior.

Desde hace una semana algunos de los pobladores de este sector han tenido que buscar agua para lavar ropa, bañarse y beber. Algunos ya han encontrado la manera que esta tarea les sea menos dura y utilizan carretillas para cargar los baldes que llenan con el vital líquido.

“Los niños se bañan con agua que acarreamos o se van sin bañarse a clases. Ya tenemos una semana que no llega, otras veces hemos pasado hasta 15 días sin agua”, indica Jessica Betanco, de 32 años, habitante del Memorial Sandino.

Al igual que ella que tiene tres niños, uno de ocho, siete y tres años, muchos tienen hijos y deberán buscar agua más temprano para alistarlos para ir a la escuela. “En promedio hay dos o tres niños por casa en este barrio”, calculó Betanco.

Las calles de estos barrios son de tierra y los pobladores deben además soportar el polvo.

“Regar, ni soñar, tenemos que aguantar el polvo porque con costo y tenemos agua para bañarnos”, dijeron algunas pobladoras.

“Ayer vino el muchacho a dejar los recibos de agua, esos no dejan de venir, aunque agua no tenemos desde hace una semana”, expresó Betanco.

Jamileth Mejía, habitante del barrio Hialeah, indicó que desde que no tienen agua no han podido dormir, porque están pendientes por si llega en horas de la madrugada para no acarrear desde una casa que queda a dos o tres cuadras.

LAVAR UNIFORMES, UN PROBLEMA

Parte de las tareas escolares del regreso a clases de los niños este lunes 29 de enero es preparar los uniformes.

María Concepción Martínez, habitante del barrio Hialeah, dijo que mandar a los niños cinco días de la semana en uniforme será un problema.

“Sólo tiene un uniforme, no hay agua y no se puede lavar diario, no puedo mandarlos con el uniforme sucio, así que deberán ir con la ropa que tengan para tener tiempo de lavar”, explicó Martínez.

Aunque en algunos casos los pobladores de estos barrios cargan los baldes con agua un par de cuadras, los caminos de tierra hacen que sea más difícil la tarea.

Mientras la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados logra resolver el problema en estos barrios, los pobladores seguirán buscando cómo mantener agua en sus casas para poder bañarse, lavar y beber.

Algunos comentaron que han comprado agua purificada, pero añadieron que “el dinero no alcanza para estar bebiendo agua purificada todos los días”.

Niños, jóvenes y adultos cargando agua se ha vuelto algo muy común en estos barrios que esperan les restablezcan el servicio.

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