Las autoridades militares estadounidenses han iniciado una serie de 50 investigaciones sobre contratistas empleados en la guerra en Irak y la lucha contra el terrorismo, por cargos que van desde sobornos multimillonarios hasta manipulación de licitaciones, según informes de The Associated Press.
El caso ha implicado a funcionarios a cargo de contratistas, burócratas, residentes de otras naciones e incluso a militares.
“Los agentes del Comando de Investigaciones Criminales del Ejército de Estados Unidos, (CID) seguirán pistas y buscarán la verdad, sin importar a dónde nos lleve. Nos tomamos esto con mucha seriedad”, dijo Chris Grey, vocero de la institución .
Varios contratistas han estado implicados en señalamientos de fraude y abusos desde el inicio de la guerra en Irak en el 2003. Una oficina especial creada solamente para los casos en esa nación terminó por presentar apenas cuatro cargos.
Los problemas en esa área se basan en la incapacidad del Pentágono para controlar el número sin precedentes de contratistas que ayudan a librar las guerras estadounidenses. Son empleados en las zonas de guerra para casi todo, salvo combates. Manejan cafeterías y lavanderías para los soldados, transportan suministros, operan sistemas de comunicaciones y dan mantenimiento a las armas.
Sobornos millonarios
Agentes especiales de la unidad de investigaciones de fraude del ejército fueron acusados recientemente en Irak, Afganistán y Kuwait, donde trabajan de manera estrecha y comparten información con otras agencias judiciales en la región, dijo Grey.
Un caso implica a un oficial del ejército acusado de recibir un soborno de 50,000 dólares para que se concediera un contrato por productos de papel y platos desechables a una empresa de Kuwait, en detrimento de un contratista del gobierno, señalan cargos dados a conocer el jueves en una corte federal en Rock Island, Illinois.
Las autoridades dicen que el oficial aceptó el soborno cuando estaba estacionado en el campamento Arifjan, en Kuwait, donde era el asesor del ejército en materia de alimentos para Irak, Afganistán y Kuwait. También se le acusa de tratar de llevar ocultos 40,000 dólares en dinero no declarado a Estados Unidos en diciembre del 2005, en un vuelo entre Kuwait y Dover, Delaware.