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Multitudinaria fue la marcha el 6 de octubre pasado, cuando un gran sector de la población demandó la penalización del aborto terapéutico. Sin embargo, numerosos sectores demandan ahora la despenalización. ( LAPRENSA/ARCHIVO)
El aborto terapéutico, entre la moral y la razón
Aunque pareciera ser un tema sin fin, los políticos, asociaciones médicas, feministas y de derechos humanos, junto a los mismos representantes religiosos se han dispuesto a poner el tema en la palestra pública, ubicándolo en un limbo entre el plano científico y el moral
Anne Pérez Rivera
nacionales@laprensa.com.ni
CSJ se pronunciará sobre constitucionalidad en eliminación del aborto terapéutico

Demanda de la gran mayoría

El tema del aborto terapéutico en el aspecto legal está en la cancha de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Hace un par de semanas, sociedades médicas, grupos feministas y de derechos humanos, liderados por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) entregaron cerca de treinta recursos por inconstitucionalidad ante la eliminación del aborto terapéutico.

La cifra de recursos es un récord, a juicio del propio secretario del CSJ, Enrique Molina.

Al ser consultadas sobre el tema, las nuevas autoridades del Instituto Nicaragüense de la Mujer (Inim) aseguraron que esperarían la decisión de la CSJ para la aplicación o no del aborto terapéutico.

Mientras la instancia judicial se pronuncia, los diputados del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) seguirán en su “misma posición”, dijo la diputada sandinista Alba Palacios quien participó en el Programa Primera Plana de Canal 2 de televisión y LA PRENSA el pasado viernes.

Según Palacios, la penalización del aborto terapéutico es un tema que “se debe dejar tal y como está ahorita con todo y sus reformas”.

Sin embargo, Palacios explicó que se puede hacer funcionar a las juntas médicas especializadas y a las familias de las mujeres, para que tomen las decisiones correctas en caso de una situación delicada de la paciente.

“Si la sociedad quiere abrir debate que lo hagan. Esto es una democracia y manda la mayoría”, dijo.

El Minsa entre el 2005 y primer semestre del 2006 reportó más de diez mil abortos atendidos. Sólo en casos de embarazo ectópico, cuando el huevo del feto se desarrolla fuera del útero, se registraron más de quinientos en ese mismo período.

“Las cifras sólo muestran la gran necesidad de salvar vidas de mujeres cuyos embarazos son riesgosos”, dijo Oscar Flores, ginecoobstetra con más de treinta años de experiencia.

Flores asegura que falta mayor educación en el tema, para que se entienda la necesidad del aborto terapéutico.

De acuerdo con las estadísticas de la OPS y OMS, entre 10 y 15 por ciento de los embarazos concluyen en abortos naturales. En estos casos las mujeres requieren una atención especializada.

El “shock”

María, una mujer de 32 años y madre de cinco hijos, debió practicarse un aborto terapéutico luego de que los médicos le diagnosticaran un embarazo ectópico, cuando el huevo del feto se desarrolla fuera del útero. “Fue un shock. No esperaba eso. Tuve que decidir sobre mi vida y la vida dentro de mí”, declaró.

Hace algunos días, una joven de 18 años se convirtió en noticia cuando quedó embarazada producto de una violación.

“Al comienzo del embarazo pensé en hacerme un aborto porque me sentía sucia, no me podía aceptar con todo lo que me había pasado. Soy una víctima, pero el niño no tiene culpa”, fue parte del dilema que debió enfrentar la joven de Ciudad Sandino, quien ahora ya lleva siete meses de embarazo.

“No tuve el valor para hacerlo”, dijo refiriéndose a la posibilidad de un aborto, un polémico tema que nuevamente saltó al tapete público luego de que las principales voces que gritaron a favor de la penalización del aborto terapéutico, en pleno período electoral, dieran pie atrás en las últimas semanas y hasta plantearan la necesidad de un debate científico al respecto.

El llamado al debate científico lo encabeza el cardenal Miguel Obando y Bravo, quien sorprendió a la opinión pública al declarar que él nunca organizó, ni marchó en contra del aborto terapéutico, pese a un comunicado difundido en el 2000, que fue publicado en campo pagado en LA PRENSA, en el que condenaba la realización del aborto terapéutico.

Las voces siguen pregonando nuevas opiniones. Así le pasó también al pastor Augusto César Marenco, uno de los principales líderes de la Iglesia evangélica del país.

Marenco fue también uno de los líderes en una marcha multitudinaria en octubre pasado, cuando se presionó por la penalización del aborto terapéutico en todas sus dimensiones.

“Sí se eliminó de manera muy rápida (el aborto terapéutico del Código Penal), y faltó análisis para debatir científicamente sobre el tema. (...) Nosotros somos pastores, no somos científicos”, dijo Marenco.

Y de pronto, la penalización del aborto terapéutico se volvió un tema científico.

LA GÉNESIS ELECTORAL

El aborto terapéutico estaba contenido en el artículo 165 del Código Penal, como una excepción para salvar la vida de las mujeres.

El artículo especificaba: “El aborto terapéutico será determinado científicamente, con la intervención de tres facultativos por lo menos, y el consentimiento del cónyuge o pariente más cercano a la mujer, para los fines legales”.

Sin embargo, luego de una gran marcha liderada por los sectores religiosos del país, el pasado 6 de octubre, los diputados ante la Asamblea Nacional decidieron eliminar la figura del aborto terapéutico de las leyes nicaragüenses.

La medida fue hecha efectiva el pasado 26 de octubre. Al eliminar ese artículo queda eliminada la posibilidad del aborto terapéutico en Nicaragua, y éste sería clasificado como cualquier otro tipo de aborto, penalizándolo con uno y hasta diez años de prisión, de acuerdo al Código Penal vigente en sus artículos 162, 163 y 164.

En el olvido quedaron las sugerencias del entonces presidente de la Comisión de Justicia parlamentaria, Noel Pereira Majano, de asociaciones médicas y grupos de derechos humanos que postularon la necesidad de realizar “un debate con todos los actores sociales implicados en un tema tan delicado”, como bien dijera Pereira.

En Nicaragua, cuatro de los cinco partidos políticos participantes en la contienda electoral en noviembre del 2006 se pronunciaron a favor de la eliminación del aborto terapéutico. Sólo el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y su candidato presidencial, Edmundo Jarquín, se manifestó en contra de la penalización.

La polémica subió de tono cuando el entonces presidente Enrique Bolaños reafirmó la decisión, y publicó el pasado 17 de noviembre, a través de La Gaceta 224, la Ley 603, que elimina la figura del aborto terapéutico en el país.

LO QUE DICE LA CIENCIA

“La realidad en Nicaragua te indica que el aborto terapéutico es una necesidad para salvar vidas. No es si se quiere o no tener un hijo, en medicina es esencial para salvar vidas”, dijo el especialista Óscar Flores, un ginecoobstetra con más de treinta años de experiencia.

Según un estudio publicado por la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia (Sonigob) en el 2002, los especialistas en el área recomiendan la posibilidad de un aborto terapéutico para: salvar la vida de las mujeres, en caso de malformaciones congénitas del feto y que son incompatibles con la vida, y en casos de violación o incesto.

En Nicaragua, cada año ocurren unos seiscientos embarazos ectópicos, en que el huevo del feto se implanta fuera del útero; y unos 400 casos de embarazo molar, cuando la placenta inicial se convierte en una masa de quistes.

“En esos casos se hace necesario un aborto terapéutico, porque de lo que se trata es de evitar un mal mayor. Además se debe tener en cuenta que aquí no hay tecnología para evitar la muerte en los embarazos no viables”, dijo Flores, quien es miembro de la Sonigob.

Otro factor, que a juicio de los especialistas debe tomarse en cuenta a la hora de decidir sobre el aborto, es el índice de mortalidad infantil y un posible aumento de las muertes maternas, que de eliminarse el aborto terapéutico puede aumentarse en más del sesenta por ciento.

En Nicaragua las cifras de muertes maternas andan por los 83.4 fallecimientos por cada 100 mil niños nacidos vivos.

Tomando en cuenta los datos de la realidad nicaragüense, la nueva titular del Ministerio de Salud (Minsa), Maritza Cuan, se pronunció abiertamente a favor del aborto terapéutico porque “el derecho a la vida es el derecho humano fundamental, no podemos atender el aborto terapéutico porque la ley no lo permite, el camino que se sigue es el correcto, ver cómo cambiamos las leyes y ver cómo nuestros colegas —los especialistas en atención de la mujer— pueden orientar a los tomadores de decisiones, eso es lo fundamental en este caso”.

El Ministerio de Salud en 1989 definió por primera vez el aborto terapéutico.

De acuerdo a esta definición ministerial, un aborto terapéutico es “la interrupción del embarazo antes de las veinte semanas de gestación, por indicación médica, debido a patologías maternas que son agravadas por el embarazo, por patologías maternas que repercuten negativamente sobre el crecimiento y desarrollo fetal y comprometen la vida del binomio madre-niño”.

LO QUE DICTA LA MORAL

“Abortar es matar”, era la principal consigna ese 6 de octubre de 2006, cuando miles de devotos cristianos, organizados por iglesias y centros educativos, pidieron duras penas para el aborto en todas sus expresiones.

La frase, contenida en los Diez Mandamientos heredados por Dios a la tribu de Moisés, el profeta de los pueblos, ha sido uno de los principales argumentos que ha catalogado el aborto como un pecado contra la vida.

El Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, ha mantenido una de las posiciones más firmes en torno al aborto terapéutico en el país.

“Si hoy vamos a aprobar una ley de que hay que asesinar a los niños, pues el día de mañana se va a poner otra ley, de la eutanasia, de que hay que asesinar a los ancianos”, expresó el religioso.

Para Brenes, el asunto del aborto se enfoca en la defensa de “los más débiles” , ya que el tema promueve una “cultura de la muerte”.

Ante la aprobación de artículos que permitan el aborto terapéutico en el país, el pastor Augusto César Marenco advierte sobre una crisis moral.

Marenco, uno de los principales líderes de la Iglesia Evangélica del país, se declaró a favor de un debate científico en torno al aborto terapéutico, sin embargo considera que el aborto no terapéutico, “el provocado sin razón”, no se justifica por ser un “hecho injusto”.

“La moralidad está vinculada a lo justo, a la misma justicia. Lo moral es respetar la vida, y si una semilla crece dentro del vientre de la mujer hay que dejarla nacer”, dijo Marenco.

Para los religiosos, como el reverendo Guillermo Osorno, también diputado ante la Asamblea Nacional, “no es posible que alguien le quite la vida a un ser. Es un asunto de principio”.

Al margen de la discusión científica y moral sobre el aborto terapéutico, desatada en el país, la joven de 18 años sigue en su casa en Ciudad Sandino, cuidando de su embarazo producto de una violación.

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