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Noticias >> Última Hora
Fidel Castro. (LA PRENSA/AFP )
La última aparición pública de Fidel Castro
AFP

LA HABANA. - La última aparición en público de Fidel Castro, hace seis meses, en un acto en el oriente de Cuba, abarcó lo divino y lo humano: médicos, revolución energética, electrodomésticos chinos, agresiones del "imperio" y la publicidad engañosa del helado de vainilla.

Ocupado desde los más pequeños problemas domésticos de Cuba hasta los temas de trascendencia mundial, Castro hizo una defensa de las prioridades de su revolución, la salud y la educación, el 26 de julio durante la inauguración de generadores de electricidad en la provincia de Holguín.

"Yo detesto a todos aquellos que quieran exagerar o decir una mentira y siente uno una amargura de decir verdades que ojalá fuesen mentiras", dijo esa vez, al lamentar que hay "tal vez cientos de millones de personas en el mundo que están condenadas a una muerte prematura".

Castro, de 80 años, destacó que su país ha enviado a unos 30,000 trabajadores de la salud al exterior. "Con Venezuela, con el compañero Hugo Chávez hemos analizado el esfuerzo común para que ambos países podamos formar alrededor de 200,000 médicos en 10 años. Los médicos del Tercer Mundo están por formar".

"Este mundo de hoy no es el de ayer (...). Vean cómo van surgiendo las revoluciones. Pueden aplastarlas; no será nada fácil. Llevan más de 45 años tratando de aplastar la revolución cubana y no han podido", dijo al referirse a Washington.

PUBLICIDAD ENGAÑOSA

Buena parte del discurso lo dedicó a atacar los males de la publicidad: "De olores y sabores artificiales está lleno el mundo: cuando piden un helado de vainilla creen que están disfrutando el néctar de una planta de vainilla y realmente es sintética". "Yo tenía otros temas aquí, pero no voy a hablar más", dijo Castro poco antes de concluir una hora y 49 minutos de discurso, ante unos 2,000 estudiantes bolivianos y venezolanos, y otros seguidores, en una explanada en las afueras de la ciudad de Holguín, a 750 km de La Habana.

Su discurso acabó con cierta premura. Bajó de la tarima y, tras despedirse rápidamente de algunos jóvenes y funcionarios, partió en uno de los tres Mercedes Benz negros, blindados, tras una veloz caravana de escoltas.

A primera hora había llegado -vía aérea- a la histórica ciudad de Bayamo, próxima a Holguín, y sede de la conmemoración del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953.

En Bayamo, Castro lució vigoroso, ágil y animado, cuando dio un discurso de 2 horas y 20 minutos, en el cual entre bromas dijo que no esperaba estar en el poder a los cien años.

Un día después fue operado de emergencia tras una hemorragia intestinal, y el 31 de julio emitió una proclama en la que cedió el poder temporalmente a su hermano Raúl Castro.

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