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Télefo
Luis Sánchez Sancho

Télefo era rey de Misia y se casó con Laódice, una de las veinte hijas de Príamo quien era el rey de Troya cuando los griegos atacaron y destruyeron a aquella gran ciudad.

Al producirse la invasión griega contra Troya, Télefo acudió con su ejército en ayuda de su suegro, Príamo. Y tan fiero combatiente era Télefo, que puso fuera de combate —matándolos o hiriéndolos gravemente— a innumerables enemigos. Ni el mismo Aquiles podía con aquel singular guerrero.

Es más, los destrozos que causaba Télefo en las filas enemigas hubieran sido mucho más devastadores, de no haber sido por la intervención de Dionisos (Baco en la mitología romana), quien estaba de lado de los griegos. Dionisos hizo brotar una vid en el sitio donde Télefo estaba combatiendo y las ramas de la planta trepadora se enredaron en los pies de Télefo, haciéndole caer, circunstancia que aprovechó Aquiles para abalanzarse sobre él y clavarle su lanza en uno de los costados.

Télefo no murió a pesar de que la herida causada por la lanza de Aquiles era ancha y profunda. Los hombres de Télefo lo sacaron del campo de batalla y lo trasladaron al campamento de los misios, donde los médicos se afanaron tratando de curarlo. Pero Télefo no sanaba y permanecía postrado en su lecho, sufriendo terribles dolores.

Emisarios de Télefo fueron a Delfos, para consultar al oráculo en el gran templo de Apolo qué se debía hacer para sanarlo. Y el oráculo, enigmático como siempre, les dijo que sólo puede curar la herida quien la causó y con la misma arma que la provocó.

Fueron entonces los mismos emisarios al campo de los griegos, para rogar a Aquiles que curase a Télefo. Pero Aquiles, arrogante y lleno de odio hacia quienes combatían del lado de los troyanos, cuyo general en jefe Héctor había matado a su amado primo Patroclo, les respondió que él no era médico ni tenía medicina alguna para el mal de Télefo.

Mientras tanto, Odiseo (Ulises) se mantenía pendiente del desarrollo de esos acontecimientos. Odiseo sabía que Télefo era hijo secreto de Heracles (Hércules) . Y también era del conocimiento de Odiseo que el oráculo había revelado que los griegos sólo podrían ganar la guerra si con ellos y contra los troyanos combatía un hijo de Heracles. Entonces Odiseo hizo uso de su reconocida capacidad persuasiva para convencer a Aquiles de que fuese al campamento de Télefo a curar su herida, pues con seguridad éste, por agradecimiento, se pasaría al bando de los griegos.

Dicho y hecho. Aquiles fue al campamento de Télefo, raspó con un cuchillo la larga hoja de su lanza, recogió el polvo de hierro que obtuvo de la raspadura e hizo una especie de pomada que aplicó sobre la herida de Télefo, quien de inmediato comenzó a sanar. Y tal como Odiseo lo había supuesto, Télefo abandonó la causa de los troyanos y de su suegro Príamo y se pasó al bando de los griegos. De manera que así fue que pudieron finalmente los invasores tomar la ciudad de Troya, con la ayuda por supuesto de la estratagema del caballo que ideó el inteligente y habilidoso Odiseo.

Relatos posteriores a Homero indicaron que como todo se paga en la vida, los dioses que en aquella contienda fueron favorables a los troyanos, castigaron a Télefo por su traición a Troya, condenándolo a errar por el mundo como un mendigo y a sufrir como tal toda clase de desprecios e infortunios.

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