La mayoría demócrata que controla el Congreso movilizó este miércoles todos los medios a su disposición para impedir que George W. Bush siga adelante con su guerra en Irak, tras el llamado del presidente norteamericano a que le den una oportunidad a su nueva estrategia.
El rechazo a la política presidencial tuvo una primera manifestación, cuando la comisión de Relaciones Exteriores del Senado comenzó a analizar un proyecto de resolución para presentar un voto de censura a Bush, al declarar que "no es del interés nacional" el aumento de tropas estadounidenses en Irak.
Bush enviará 21.500 soldados adicionales a Irak, donde ya hay desplegados 132.000.
"Al adoptar esta resolución, enviamos un mensaje a los estadounidenses en el que les decimos que los hemos escuchado", explicó la demócrata Barbara Boxer, favorable a que el Senado apruebe el texto vinculante.
El presidente de la comisión, Joseph Biden, prometió que tras el voto simbólico esperado desde el miércoles pasado, haría examinar textos que "permitan limitar eficaz y constitucionalmente (las iniciaticas del) presidente".
BUSH NO CONVENCIÓ
Varios postulantes para la candidatura demócrata a las elecciones presidenciales de 2008, como los senadores Hillary Clinton y Barack Obama, han propuesto por ejemplo poner un techo a los efectivos militares en Irak en el nivel que tenían a principios de este año, salvo autorización explícita del Congreso.
La resolución simbólica de la comisión de Relaciones Exteriores, que ya cuenta con apoyo de gran parte de los senadores del Partido Republicano de Bush, ilustra el rechazo a la guerra que se manifestó en las legislativas de noviembre, cuando los demócratas alcanzaron la mayoría en el Congreso.
La propuesta se conoció apenas 24 horas después del discurso anual sobre el estado de la Unión pronunciado por Bush y recibido fríamente por los demócratas.
"Nuestro país está comprometido en una nueva estrategia en Irak, y les pido que le den una oportunidad para que funcione", clamó Bush ante los legisladores.
Pero pocos mostraron fe en la estrategia del mandatario.
"Comparto muchas de las inquietudes" que aparecen en el texto sometido a votación, declaró el ex presidente republicano de la comisión Richard Lugar, quien afirmó: "No estoy convencido de que el plan de Bush tenga éxito".
EN BUSCA DE UN TEXTO COMÚN
El texto, no obstante, es uno de muchos provocados por la estrategia de Bush. Uno de los que parece más aceptable a los republicanos fue propuesto por el influyente senador de ese partido John Warner, ex jefe del comité de las Fuerzas Armadas, que se opone a desplegar más tropas y pide al mandatario reconsiderar sus opciones.
En medio de este ambiente, los demócratas buscan elaborar un texto común que recoja la mayor cantidad de apoyos, y que pueda tener el impacto más fuerte sobre la Casa Blanca.
La semana pasada, la Casa Blanca indicó que no tomará en consideración una resolución no vinculante del Congreso.
"El presidente (Bush) tiene sus obligaciones de comandante en jefe. El actuará en consecuencia y las honrará", dijo el portavoz presidencial Tony Snow.
El miércoles, otro portavoz, Dana Perino, adoptó un tono menos agresivo: "Nos aseguraremos de que los iraquíes hagan su parte del trabajo, que desplieguen sus tropas y que avancen en la ley de petróleo y en los otros aspectos que nos hemos establecido, estaremos observando de cerca".