Durante la segunda mitad del año 2004, los candidatos para alcaldes sandinistas prometieron reducir su salario en un 50 por ciento si el pueblo los elegía. El día de las elecciones arrasaron, obteniendo 87 de 152 alcaldías posibles. Dos años después, sólo uno de ellos cumplió plenamente con su palabra, y ya no está en ese cargo.
Los alcaldes sandinistas dominan desde la alcaldía más prominente, Managua, hasta las más modestas, como El Jicaral o San Francisco Libre.
Algunos probablemente no podrían reducir su salario porque ganan muy poco, pero otros que podrían hacerlo, olvidaron su compromiso.
Para no complicarse, los alcaldes señalan que la Ley de Régimen Presupuestario Municipal les impide cumplir su promesa, pero hay otros que aseguran bajar sus ingresos por la vía de las donaciones.
Nelson Artola de Matagalpa, Eugenio López de Jinotega y Dionisio Marenco de Managua son los únicos alcaldes que aseguraron cumplir con lo prometido hace más de dos años, aunque sólo en parte.
Los que quedaron mal pecaron de mentirle al pueblo, de hacer caso omiso a las orientaciones de su partido, o al menos de ser demagogos al ignorar las leyes municipales.
Sólo Artola reportó haber donado la mitad de los 36 mil córdobas que ganaba al mes.
Artola estuvo en la alcaldía matagalpina dos años (2004-2006) antes de ser director del Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE).
Con lo que donó Artola más un poco de ayuda de parte de los concejales sandinistas dio para hacer una urbanización y construir un estadio.
López aseguró que su compromiso de donar su parte de los 26 mil córdobas mensuales que gana era válido para sus dos primeros años de gestión, los cuales ya terminaron.
Marenco, quien inició dos meses tarde en la rebaja, reconoció que no realizaba donaciones con regularidad, pero de pronto asumía la construcción de dos escuelas, que superaban incluso su salario mensual, que según la ley, el año pasado fue de al menos 109,531 córdobas, debido a que Managua tuvo ingresos superiores a los 900 millones de córdobas.
Los alcaldes ganan un porcentaje del presupuesto municipal en dependencia de la categoría de su municipio, que van desde la A hasta la H, dejando por fuera a Managua, por estar en un nivel muy superior. La idea es que ellos se sientan estimulados para ser efectivos en el cobro de los impuestos.
Las promesas de los alcaldes cuando eran candidatos en 2004, llegaron al punto, que el ex alcalde de Managua, Herty Lewites (q.e.p.d.), les hizo un llamado a que tuvieran cuidado con lo que prometían en septiembre de ese año, pero la promesa de campaña no cambió.
Con el 50 por ciento de su mandato consumado no hay indicios de que alguno de los alcaldes cambie de parecer con respecto a sus salarios, pues los dos que sí lo hicieron estaban pensando en ingresos superiores, y no en “sacrificar” sus ganancias.