Antes a Ruth Selma Herrera se le encontraba por todas partes. Un día estaba en un plantón en plena calle protestando contra el aumento de las tarifas de energía, y al otro en algún Tribunal de Justicia protestando legalmente contra abusos en el cobro de algún servicio público.
Uno la veía en la televisión arengando contra las transnacionales de energía, y la leía en los diarios exigiendo la salida de las empresas de servicios públicos.
Desde la Red de Defensa de los Consumidores, igual protestaba contra el Estado, contra el Gobierno, contra las empresas privadas y contra todo aquello que a su juicio violentara los derechos de los consumidores nicaragüenses.
Ella la llevó a posiciones que incluso rayaron en lo político, como su oposición a la privatización de las aguas y su rechazo a la Ley Creadora de las Superintendencias de Servicios Públicos, que pactaron el Partido Liberal Constitucionalista y el Frente Sandinista de Liberación (FSLN).
Hoy ella ya no está en las calles, sino en una oficina de Enacal, como presidenta ejecutiva de esa cartera pública, a solicitud del nuevo gobierno sandinista. ¿Cómo llegó ahí y cómo se explica que gran parte de la combativa Red esté ahora en el nuevo gobierno? Ella dice que son decisiones personales por las que cada quien debe responder. Asegura que no cambiará de pensar por el hecho de ocupar un cargo, y que el día que cambie de opinión o la quieran poner a hacer algo que no le guste, abandonará el cargo y regresará a las calles como cuando estaba en la Red.
De la Red de Defensa de los Consumidores a la Presidencia de Enacal. ¿Cómo llegó hasta ahí?
A mí me buscaron de parte de la comisión de transición del gobierno, en particular los representantes del Frente Sandinista (FSLN) para hacerme una propuesta y esa propuesta tiene que ver con la política de agua y, en particular, con Enacal, porque no se puede hablar de política de aguas sin la empresa que está encargada de llevar el agua potable a los nicaragüenses que tienen acceso a este servicio, entonces estuve valorándolo, hice una consulta con miembros de la junta directiva de la Red, luego con un sector muy amplio de todos los miembros de la Red, tanto a nivel de Managua como de los departamentos, y bueno, esa consulta se llevó hacia nivel de los promotores y de otras organizaciones que son parte de la Red, y nos tomamos el tiempo prudencial para conocer la opiniones para valorar los aspectos a favor y en contra, y cuando ya consideré que tenía suficientes elementos, pues acepté la decisión, pero no es un traslado, nadie me ha trasladado de la Red para acá, es una decisión que tuve que tomar a título personal y las consecuencias de esta decisión son de mi propia responsabilidad.
¿Y usted esperaba que el FSLN la tomara en cuenta después que usted asumió posiciones en contra de las medidas de este partido, como la creación de la Superintendencia de Servicios básicos y otras instituciones derivadas del pacto?
No esperaba que nadie me hiciera propuestas. Para mí fue una sorpresa, para mí ningún partido está en la obligación de tomar en cuenta a sus críticos, y me ha parecido una sorpresa agradable porque me parece que es una decisión amplia del FSLN y en particular del presidente Ortega, me parece que es una buena señal, no porque lo hayan ello conmigo sino con cualquier persona que tenga posiciones críticas como las que yo tengo. Eso me parece un punto de apertura del nuevo gobierno; pero insisto, yo no he tenido expectativas de que me hagan ofertas, no porque no tengas las capacidades sino porque no vivo a la expectativa de que alguien me busque para que sea diputada o ministra o directora de una empresa. Me he acostumbrado a vivir trabajando por cuenta propia, yo ya llevo 18 años trabajando por mi cuenta, he tenido la suerte de tener trabajo y estos años me han servido mucho para ampliar mis conocimientos en temas sociales y al tener experiencia en esos sectores, pues considero que un funcionario público es más capaz para resolver los problemas. Yo los retos los he resuelto sin padrinos y me siento preparada para trabajar fuera o dentro del gobierno, no me hace sufrir tener que irme de nuevo a la calle, y no me hace sufrir estar con un gobierno que mostró apertura. El presidente Daniel Ortega me parece que quiere hacer un buen gobierno, y yo estoy dispuesta a apoyarlo en su gobierno si ellos han depositado en mí su confianza. Si mañana pensara de otra manera, tampoco tengo ningún problema en señalarlo y no me importa si es liberal, conservador o sandinista.
¿Y no le importa que dentro de este gobierno que hoy le ofrece el cargo haya personas allegadas al Presidente que incluso se hayan burlado de usted, al llamarla “doña me opongo”?
Me parece una buena señal que me hayan hecho esta propuesta aún cuando hemos tenido posiciones encontradas en otros momentos, y no solamente con Bayardo Arce que es a quien vos te referís, sino con otros sandinistas a quienes conozco de hace muchos años y con quienes no comparto todo. Es más, me parece sano que haya un gobierno que elige funcionarios que piensan de distintas formas sobre un mismo tema. Puede ser señal que estamos avanzando a posiciones más democráticas en Nicaragua, porque la democracia no es sólo ir a votar, sino que exista un mutuo respeto entre las personas que piensan distinto y no elegir sólo a los que piensan igual que los gobernantes. De repente me he encontrado que puedo tener coincidencias con personas como el doctor Francisco Laínez o David Castillo, nunca han sido militantes del mismo partido (FSLN) que yo estuve durante años. A mí no me asusta ni me preocupa tener diferencias o coincidencias con sandinistas o liberales, me gusta el debate y la sana crítica, siempre y cuando la discusión sea sustentada y sin descalificaciones. Me preocuparía que todos pensemos homogéneos al gobierno, por eso me preocupé cuando LA PRENSA tituló que era un pleito entre dos sandinistas, porque me parece que sacó de contexto las palabras de Arce, porque eran posiciones distintas sobre un mismo tema. Yo no soy “doña me opongo” a como lo señaló maliciosamente LA PRENSA...
El que la calificó de “doña me opongo” fue Bayardo Arce, no LA PRENSA.
Sí, pero da la casualidad que lo destacan porque quien lo dijo era alguien del Frente Sandinista y yo he sido sandinista aunque no sea una persona orgánica, pero el debate pudo haber sido con otros personajes de otras identidades políticas y quizás el periódico no hubiera puesto que era un pleito entre sandinistas y liberales. Lo que te quiero decir, y me parece interesante, es que haya debate público, pero ojalá que en Nicaragua se fomente más la discusión sin cortapisas, sin ambages y sin manejos, por eso me pareció triste que LA PRENSA descalificara el debate enfocándose en el “doña me opongo” para arriba y para abajo, cuando el fondo del asunto era debatir por qué Arce tenía una posición distinta a la mía.
“Hay que pagar el agua y no tolerar los abusos”
De opositora de las alzas, cuando estaba en la Red, a ejecutora de alzas, como directora de Enacal. ¿Cómo se siente el cambio de papel?
Desde siempre he pensado que no se pueden tener tarifas únicas. Incluso hay grabaciones de programas donde yo siempre dije que el agua hay que pagarla, que lo que no se debe pagar ni tolerar son los abusos. Sigo pensando que no hay que pagar los abusos, y aunque yo estoy en Enacal, no hay que pagar abusos de nadie, ni de telefonía ni de energía, de ningún tipo. Lo que yo quiero incentivar es la cultura ciudadana de conocer sus derechos y respetarlos. Creo que no deben haber tarifas únicas, porque ésta no es una sociedad homogénea. Si bien es cierto que todos somos iguales ante la ley, no todos tenemos trabajo, ni todos tienen una remuneración adecuada para pagar los servicios públicos, ni todos los ciudadanos consumen la misma cantidad de agua, energía o comunicaciones. Tiene que haber tarifas diferenciadas para asegurar que los más desfavorecidos de la sociedad puedan acceder a los servicios públicos, pero con responsabilidad. En un hogar puede haber muchos electrodomésticos y el consumo de energía va a estar sujeto a la capacidad de compra de esos equipos, pero con el agua es distinto, puede ser que en un hogar de bajos ingresos se esté derrochando el agua y en otro de mayores ingresos, se ahorre, entonces las tarifas diferenciadas serán importantes para incentivar a todos por igual, mediante una campaña educativa, a ahorrar el agua y a consumir con responsabilidad este recurso tan vital.
¿Y esa campaña no la puede hacer desde la sociedad civil?
Si este trabajo lo pudiera hacer más fuerte desde la sociedad civil, no tiene sentido que yo esté aquí, por eso fue que acepté, porque cuando a uno le dan la posibilidad de realizar lo que se pelea en las calles, pero desde dentro de una estructura que potencia la labor social y donde tenés más posibilidades de hacer cosas por las que has luchado, ¿por qué no la voy a aceptar?
Dicen que no es lo mismo verla venir que platicar con ella. Ahora que usted ha anunciado esas tarifas diferenciadas, Gonzalo Salgado, el nuevo director de la Red de Defensa del Consumidor, salta a las calles a oponerse a sus decisiones. ¿Cómo ve eso?
Es absolutamente razonable la posición de la Red. Que Ruth Herrera asuma la responsabilidad de irse a Enacal, no implica que el movimiento de la Red al cual he pertenecido y del cual he sido miembro fundadora, tenga que renegar de lo que es la esencia de ese movimiento y que deba hacerle la concesión a Ruth Herrera sólo porque ella lo fundó. Ellos están en su total derecho de seguir haciendo la lucha igual o más allá de lo que la hacíamos cuando estábamos ahí. ¿Quién soy yo para determinar el futuro de la Red? La Red no va renunciar a su identidad, ni yo voy a renunciar a la mía, y si en algún momento dado tenemos que discutir, pues lo voy a hacer pero con argumentos, sin las vísceras y si ellos vienen a hacer protestas, yo voy a escucharlos y darles la razón si la tienen o persuadirlos si no la tienen, pero todo con el respeto que se merecen. Si hoy me toca estar aquí, del otro lado, no voy a abandonar las posiciones que son valores intrínsecos a las personas. En Nicaragua a mí me da risa cómo la gente hoy se pone un sombrero y asume un papel que no es el suyo, y si tiene que hacer el ridículo, lo hacen. Y si después hay que ponerse otro sombrero y actuar de otra forma, pues lo hacen sin pudor. ¡Hay una camaleonismo increíble! Si a mí me dicen que los candidatos a diputados deben bailar palo de mayo en un acto público para ganar votos, y si yo soy candidata a diputada y no me gusta el palo de mayo, yo no iría. A mí nadie me obliga a bailar un son que no me gusta. Aquí vemos que en la campaña electoral es una besuqueadera, donde todo el mundo besa niños, abraza ancianos, bailan lo que no pueden y hacen cosas que generalmente nunca hacen.