Bagdad.- El informe que la Misión de Asistencia de la ONU en Irak publicó hoy y que recogÍa la cifra de 34.452 civiles muertos en 2006 por muerte violenta, dibuja además un panorama muy sombrío sobre la situación de los derechos humanos en el paÍs.
Por ejemplo, asegura que 470.094 ciudadanos se han visto obligados a abandonar sus hogares desde el bombardeo de un mausoleo chiÍ en Samarra el 22 de febrero de 2006, de los que 38.766 han buscado refugio en Bagdad por miedo a operaciones de limpieza étnica.
Esos desplazamientos de población se producen "con ataques a gran escala de civiles, secuestros, asesinatos extrajudiciales, distribución de panfletos amenazantes, destrucción de propiedades e intimidación".
De los 30.842 detenidos hasta el 31 de diciembre, casi la mitad (14.534) lo estaban en centros de la Coalición Multinacional, la fuerza militar liderada por Estados Unidos, y el informe de la ONU sostiene que "no tienen acceso a supervisión judicial" y que la mayor parte de las prisiones están superpobladas y carecen de los servicios mÍnimos.
TORTURA ES UNA RUTINA
La tortura sigue siendo una rutina en los centros dependientes del ministerio del Interior iraquÍ, donde en general no se informa a los detenidos ni siquiera de los cargos de los que se les acusa, con lo que difÍcilmente pueden defenderse.
De los civiles muertos violentamente, el informe señala que en noviembre y diciembre el número bajó ligeramente con respecto a los dos meses anteriores, pero aun asÍ sumaron 6.376, de los que 4.731 perdieron la vida en Bagdad, en su mayorÍa por disparos.
De estos últimos, sólo en diciembre, 1.397 fueron asesinados a sangre frÍa y luego sus cadáveres abandonados.La media de civiles muertos violentamente durante 2006 es de 94 por dÍa.
La policía iraquí "opera sin órdenes claras y sin un sistema de responsabilidad interna clara", y por otra parte el imperio de la ley no llega a muchos barrios.
"Para compensar la ausencia de ley y control, tanto chiÍes como sunÍes tienden a buscar la protección de milicias y otros grupos armados" obedientes sólo a sus partidos, cuando no a tomarse la justicia por su mano, señala la ONU.
Las operaciones de las fuerzas multinacionales "siguen restringiendo" el disfrute de los derechos humanos y causan "graves sufrimientos" a la población local, además de limitar "el derecho al movimiento y el acceso a los servicios básicos".
Por ejemplo, la continuación de la violencia y más precisamente los ataques a la policÍa -una media de diez agentes muertos al dÍa de 2003 a 2007- ha ocasionado graves perturbaciones en el funcionamiento de universidades y escuelas, con miles de niños que no asisten a clase porque se quedan en sus casas o porque sus familias han elegido el exilio.
CORRUPCIÓN SE IMPONE
Pero es que, además, la misma policÍa y todos los cuerpos de seguridad del estado "están minados por la corrupción y las divisiones sectarias cada vez mayores. La policÍa iraquÍ se percibe como cómplice, o al menos infiltrada por las milicias (chiÍes) o los grupos insurgentes (sunÍes), según su zona de operaciones".
La violencia se ceba muchas veces en profesionales, y entre los más afectados hay que contar los periodistas (12 muertos entre noviembre y diciembre), los jueces, los profesores, los abogados, los médicos y los artistas, muchos de los cuales están abandonando Irak y privando al paÍs de sus competencias, advierte la ONU.
Incluso una profesión tan aparentemente inofensiva como la de los barberos es blanco preferente de asesinatos de los grupos violentos, que reprochan a estos profesionales el hecho de cortar las barbas a los hombres, algo que según ellos se contradice con la usanza islámica.
MinorÍas étnicas como los cristianos -caldeos, asirios y otros- están abandonado Irak en masa por la constante persecución de los grupos extremistas islámicos que los fuerzan a convertirse al Islam, según el informe internacional.
Las mujeres, en general, sufren "una erosión de sus derechos básicos y libertades", se les impone casi sistemáticamente el velo islámico y en algunos casos se las mata en los llamados "crÍmenes de honor", particularmente en las provincias kurdas, teóricamente más al abrigo de la violencia.