Existen varias formas, una de ellas no menos importante, es el cambio de actitud personal. ¿Por qué? Porque estamos en un mundo en crisis de valores. Para ello se hace necesario que cada uno de los nicaragüenses nos empeñemos en este año nuevo en asumir y ejercitar día a día ciertas conductas personales básicas que nos sacarán de las pobrezas que tenemos. Estas conductas que debemos poner en marcha son: visión, responsabilidad, apertura, fe, escucha, solidaridad, actitud crítica propositiva, emprendedurismo, compromiso, entre otras.
Contar con visión nos hará saber hacia dónde queremos ir, qué queremos lograr. Luego, debemos distinguir entre lo importante y lo urgente. Al momento de tomar decisiones debemos informarnos acerca del asunto, sea para conocer las tendencias económicas, demográficas, regulatorias, tecnológicas, entre otras, así, alcanzaremos nuestros fines. Debemos adiestrarnos en desarrollar la habilidad de ejecutar nuestros planes de vida y estar dispuestos a rebasar los obstáculos para alcanzar las metas. Debemos buscar la simplicidad y empeñarnos en trabajar por resultados y no por un sinnúmero de actividades.
Definida nuestra visión, debemos interiorizar el significado de la responsabilidad, que encarna el compromiso de asumir la carga cuando las cosas van mal, figura el caminar concentrado en cumplir eficaz y eficientemente las tareas que se nos encomiendan.
Tenida la visión y cultivada la responsabilidad, debemos tener apertura, que simboliza poseer una mente abierta al cambio, es arrogarse una actitud humilde en busca de la sincronización con los demás para lograr la excelencia. Tener apertura nos llevará a poseer conciencia del valor de la retroalimentación, como mecanismo que nos asegura que estemos siguiendo el camino correcto. Además, incluye el alinearnos en trabajar juntos hacia el alcance de las metas.
Visión, responsabilidad y apertura, no serán suficientes para salir de nuestras pobrezas, es indispensable la fe, ¿en quién? en Dios, en uno mismo y en los demás. La fe será el motor que nos empujará a enfrentar y superar los retos y los hechos por muy brutales que sean.
Otra actitud importante para salir de la pobreza material, mental, espiritual y cognitiva, es la escucha. Si nos esforzamos en practicarla estaremos propiciando la creación de un ambiente donde la verdad sea oída, para ello, debemos ser francos en nuestras comunicaciones interpersonales y siempre con la mente abierta, porque nadie puede atribuir el derecho de gozar de la verdad absoluta.
Emprender. El ejercicio de esta actitud nos debe librar de ser indeciso. Nos debe hacer ver que debemos de autodirigirnos con fanatismo en producir los resultados encargados, nos debe llevar a la asunción de exceder los compromisos. Debemos de enfocarnos en prioridades alcanzables según los recursos disponibles.
Compromiso. Esto representa el proponernos el reto de pasar de bueno a excelente. ¿Cómo lo logramos? Siendo eficaces y eficientes en todo lo que emprendamos, haciendo correctamente todas las cosas. Si logramos comprometernos estaremos combatiendo el conformismo, un mal que no nos permite saltar a la calidad. El compromiso conlleva asumir una actitud humilde en aprender de todos.
Crítico. La criticidad es un valor inherente a la democracia, que nos debe empujar a participar en debates y diálogos sinceros y respetuosos que redunden en dejar de hacer lo que no está contribuyendo al bien común y comenzar nuevas obligaciones con las metas compartidas.
Finalmente, la solidaridad. Siendo esta la llave del éxito para salir del círculo vicioso de la pobreza. Esta actitud nos debe convertir en ciudadanos empáticos con el sufrimiento ajeno. Debemos superar el egoísmo, como bien lo señaló un filósofo hace muchos siglos: “El mundo es como un isla de dolor en un mar de indiferencia”.
Si nos empeñamos con la praxis de estas actitudes, habremos avanzado un montón hacia el desarrollo humano, hacia la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales.
El gobierno entrante debe asumir el rol de facilitador en promover la pasión de estas conductas personales, debe fomentar el protagonismo para salir del atolladero en que nos encontramos, en estimular la búsqueda de soluciones creativas, y no asumir un rol tradicional de semi-paternalista.