El doctor Julio César Flores, director del Hospital Fernando Vélez Páiz, de Managua, expresó que la población en general debe mantener la calma pues la Sala de Quemados continuará funcionando, de manera normal, aún sin la ayuda de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen).
En días pasados se conoció que Aproquen había descontinuado la ayuda que ofrecía a la Sala de Quemados de ese hospital. La asistencia fue disminuyendo desde que la asociación inauguró su Unidad de Quemados, ubicada en el Hospital Metropolitano Vivian Pellas, desde hace unos dos años.
LA PRENSA solicitó información al departamento de Relaciones Públicas de Aproquen, pero los responsables no se encontraban en sus oficinas.
El doctor Flores dijo que “desde hace buen rato” eran pocos los beneficios que recibían de Aproquen. Entre éstos estaba la entrega de albúmina, proteína que está en el plasma sanguíneo y es vital para tratar al quemado.
“Ahorita tenemos cinco niños quemados, uno en cuidados intensivos, hemos estado funcionando en los últimos cinco años, ellos (Aproquen) brindaban medicinas, pero dinero en efectivo nunca. La Sala de Quemados siempre se ha mantenido y se mantiene con el presupuesto del Ministerio de Salud (Minsa)”, dijo Flores.
“Ellos tienen su política y se respeta, pero el hospital no está molesto, Aproquen es una asociación cuyo objetivo era construir una Unidad de Quemados y ya la tiene”, añadió el médico.
En la Sala de Quemados del Vélez Paiz laboran a diario tres cirujanos plásticos, varios médicos generales y personal de enfermería. El presupuesto para mantener la sala no fue proporcionado por Flores ni por el doctor Ramiro López, director de Hospitales del Minsa.
López dijo que revisarán el convenio de cooperación que Aproquen firmó con el Minsa y así saber si se está cumpliendo. “Hablaba de entrega de materiales y capacitación de personal”.