Un nuevo estudio de factibilidad sobre la explotación minera en Las Crucitas, zona fronteriza con Costa Rica, indica que el yacimiento tiene menos oro de lo que indicaban los cálculos iniciales, por lo que el proyecto aparentemente no sería rentable.
La empresa minera canadiense Vannessa Ventures, dueña de la concesión otorgada por el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) de Costa Rica, publicó recientemente el último estudio realizado sobre la zona, en el que se concluye que si no se cambia de estrategia, el proyecto no será viable.
El estudio muestra que el oro en Las Crucitas se encuentra en material saprolita y roca dura.
La empresa canadiense obtuvo su permiso ambiental sobre la base de explotar la mina únicamente en saprolita, es decir, en rocas suaves, quebradizas y livianas, con lo que podía hacerlo a cielo abierto.
Sin embargo, el estudio indica que parte del oro se encuentra en roca dura.
Eso tendría implicaciones ambientales, pero sobre todo económicas, ya que el estudio también asegura que Las Crucitas tiene un banco de 194 mil onzas de oro y no las 700 mil que la compañía minera había calculado en un inicio.
Con esta nueva conclusión, Vannessa Ventures tendría que iniciar todo de nuevo: conseguir permisos de exploración, estudios de impacto ambiental y de viabilidad económica, más los permisos de explotación, que hasta ahora le han llevado ocho años, según el consultor legal en Nicaragua, Edgardo Cuarezma.
El nuevo papeleo se debe a que el Minae sólo había dado permiso a la empresa para explotar oro en saprolita. Una explotación en roca dura necesita de un trámite aparte.
“NADA CAMBIA”
A pesar del informe, el consultor nicaragüense aseguró que la empresa no cambiará su plan inicial de explotar oro en material saprolita.
Cuarezma explicó que “el informe no nos obliga a cambiar todo, se publica como un requisito del gobierno de Canadá, de que toda la información acerca de los proyectos de empresas canadienses deben ser publicados, pero no es algo que tenemos que seguir”.
El consultor aseguró que en caso de que el proyecto no fuera rentable, Vannessa Ventures iniciaría, a través de Industrias Infinito, un camino para obtener la concesión de explotación minera en Las Crucitas.
ASUNTO INTERNACIONAL
Este proyecto no sonaría en Nicaragua de no ser porque se desarrolla en la cuenca sur del río San Juan, a escasos cinco kilómetros de su cauce, el cual contaminaría a través de la sedimentación que acarrearían los ríos afluentes como el Infiernito, desde Costa Rica.
La concesión que el gobierno tico otorgó en el año 2001, consiste en sacar 656 mil onzas de oro en diez años, que dejará ganancias de 662 millones de dólares a la empresa.
Tres años después el presidente Ariel Pacheco anuló el proceso, tachándolo de ilegal. El caso llegó a la Sala Cuatro Constitucional de Costa Rica, dijo Cuarezma.