Juan Carlos Ledesma, el único sospechoso de haber causado el incendio en el Hospital Rafael Ángel Calderón Guardia, en San José, ocurrido en julio del 2005 y en el que murieron cuatro nicaragüenses de un total de 21 víctimas, no asistió a la audiencia que fue reanudada ayer.
Ledesma no llegó al reinicio de la audiencia por un problema en el envío de un vehículo carcelario.
El escenario fue la Sala número diez. El principal tema de debate fue la conciliación que están finiquitando los abogados de las familias de los fallecidos, y representantes de la estatal Caja Costarricense de Seguro Social.
El presidente ejecutivo de la CCSS, Eduardo Doryam, formalizó la propuesta a cada familia, la cual varía de acuerdo con cada caso, según el abogado de diez familias, Juan Diego Castro.
Castro comentó que las indemnizaciones oscilan entre los 20 y 100 millones de colones por familia (entre unos 40 mil y 200 mil dólares), de acuerdo con las particularidades de cada una, teniendo como parámetros aspectos como edad e ingreso del fallecido.
Una de las familias que está de acuerdo es la de Luis Barrantes, quien perdió a su padre en el incendio mientras permanecía internado en el hospital por problemas de circulación sanguínea.
No obstante, no todos los familiares están de acuerdo con la indemnización. Tal es el caso de Alfonso Pérez, quien perdió a su hijo del mismo nombre en el incendio ocurrido la madrugada del 12 de julio del 2005.
Aduce que no acepta el acuerdo con la CCSS porque la resolución del caso no es cuestión de dinero, sino más bien llevarlo a juicio para desnudar la falta de seguridad que según él, sigue existiendo en los hospitales públicos de Costa Rica.