Empresarios, políticos y analistas de Centroamérica no han sido indiferentes al ingreso de Nicaragua a la iniciativa Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que promueve el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
De acuerdo a declaraciones ofrecidas ayer por representantes de la Federación de las Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco) en Panamá, la decisión del gobierno nicaragüense implica “nuevos retos y complejidades” para la región.
El nuevo presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá, Diego Eleta, quien reemplazó como presidente de la Fecamco al empresario nicaragüense José Adán Aguerri, manifestó que espera “que todos los países actuemos con madurez y que veamos las oportunidades de los distintos acuerdos (comerciales) que podamos firmar, tratando de que los mismos sumen y no resten al proceso de integración” regional.
“No vamos a despreciar los acuerdos adicionales que se puedan estar firmando en la región”, indicó Eleta, quien considera que este tipo de acuerdos como el Alba pueden ser complementarios..
El presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, José Adán Aguerri, señaló que el sector privado de su país firmó un acuerdo con Ortega durante su campaña, en el que el hoy gobernante se comprometió a asegurar el clima económico, la libre empresa y el aprovechamiento de tratados comerciales.
Subrayó que el compromiso de las nuevas autoridades nicaragüenses “es que van a respetar el Cafta así como se ha firmado”. Recordó que en ese diálogo Ortega solicitó la oportunidad de explorar otros mercados, mediante el Alba.
El Salvador preocupado
El impacto del Alba en la región es apreciado desde la perspectiva política con gran preocupación y con cierta expectativa económica.
“Chávez nos va a querer sentenciar a Centroamérica a morir, metiendo el comunismo a través de Nicaragua”, dijo al Diario de Hoy el analista político Kirio Waldo Salgado, quien prevé una invasión de milicias a tierras salvadoreñas.
“En Venezuela y en Cuba se están entrenando y vendrán al país durante la precampaña electoral a fin de promover asesinatos, secuestros y todo tipo de iniquidades para causar caos”, expresó el ex diputado.
Para el economista Roberto Rubio Fabián, esa visión es menos probable si se considera que Ortega, en su opinión, es más empresario que sandinista.
“Lo que va a pasar es que va a jugar a tres bandas”, comentó.
El director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Raúl Melara, dijo que esperaba que las condiciones bajo las cuales El Salvador decidió invertir en la economía nicaragüense no cambien.
“Es peligroso que estas influencias (de Venezuela) lleguen a la región, hemos luchado por muchos años para llegar a tener estas libertades económicas”, advirtió.
Por su parte, Ricardo Esmahán, presidente de Camagro, señaló: “Queremos dar el beneficio de la duda de que mantendrá sus palabras”, al referirse a la seguridad de la inversión salvadoreña en Nicaragua.
Esa actitud, sin embargo, es para el legislador del PDC, Arturo Argumedo, una inocencia. “La cabra siempre tira al monte y al cerdo siempre le encanta el charco. El que crea en esos lobos con piel de oveja pecan de ingenuos”, dice el pedecista.
El analista de izquierda Dagoberto Gutiérrez dice que “si los países centroamericanos no miran al Sur, no van a sobrevivir”, pero lo que para Gutiérrez es una esperanza, para el arenero Norman Quijano es una condena. “Es grave para el ideario democrático”, advierte.
“La Nación”, advierte sobre dualidad
En su editorial de ayer el diario costarricense La Nación destaca al Ortega de la campaña electoral prometiendo respetar la institucionalidad, el Cafta, buscar la unidad de la familia nicaragüense, tener buenas relaciones con sus vecinos, promover la inversión, continuar la estabilidad macroeconómica y, a partir de esas bases, mejorar las condiciones de su pueblo. “Es lo que correspondería a un gobernante sensato, que conoce los retos más importantes de su país y está dispuesto a aplicar las estrategias probadas alrededor del mundo para promover el desarrollo”, dice el escrito.
“En los últimos días, sin embargo, actuó el Ortega que hizo perder hora y media a los invitados a su asunción del cargo, esperando al presidente venezolano Hugo Chávez y que sustituyó su anunciado discurso ante todos los dignatarios que lo acompañaron en la ceremonia, por un derroche de retórica populista en la Plaza de la Fe, flanqueado por Chávez, su colega boliviano Evo Morales y el vicepresidente cubano Juan Ramón Machado, representantes de la peor izquierda latinoamericana”, señala.
“Ante esta dualidad, la pregunta esencial para el futuro de su país, con repercusiones inmediatas en vecinos como Costa Rica, es cuál de los dos Ortega será el que gobierne Nicaragua, o cuál de sus dos tendencias, cada una representada por distintas corrientes dentro del FSLN, será la que prevalezca durante el ejercicio de su mandato. De esto dependerá la suerte de Nicaragua”, agrega el editorial.
debe ser ratificado
El diputado liberal y primer vicepresidente de la junta directiva del parlamento, Wilfredo Navarro manifestó que ellos (liberales) no están en contra del Alba, si beneficia al país.
“No estamos interesados en oponernos a lo que beneficie al país, lo que estamos diciendo es que las cosas no se pueden hacer violentando la ley, y cualquier acuerdo internacional que vincule a Nicaragua con otro país tiene que ser ratificado por el parlamento”, indicó Navarro.
Navarro señaló que si el acuerdo no se ratifica en la Asamblea, se estaría violentando la ley. “Eso me preocupa porque el nuevo gobierno está iniciando con una serie de violaciones a la Constitución”, señaló.
En tanto, el diputado sandinista Edwin Castro señaló que hay que darle una oportunidad al Presidente (Ortega). “Yo no conozco el acuerdo, si es una adhesión política no veo porqué (ratificarlo), pero si fuera necesario nos lo mandarán del Ejecutivo y él (presidente), tiene el tiempo, yo no veo porqué comenzar a discutir ahorita”, explicó.
(Con la colaboración de Ricardo Guerrero).