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Sor María Romero: amor al prójimo
Mercedes Gordillo
La autora es escritora

Sor María Romero llevó la fe y la esperanza de Jesucristo a rincones apartados, enseñó el verdadero amor a Dios, dar, amar al prójimo..

Hoy 13 de enero estamos celebrando el 105 cumpleaños de nuestra Beata y futura Santa, la querida Sor María Romero (1902-1977), nicaragüense a más no poder, nació y murió en su tierra (Granada y Las Peñitas, León). Dedicó la mayor parte de su vida a trabajar en Costa Rica, como parte de la obediencia de su congregación Hijas de María Auxiliadora FMI y por su amor a los pobres. Se dedicó a enseñar, educar y confiar en Dios y la Virgen María Auxiliadora, con quienes trabajaba estrechamente obteniendo resultados asombrosos. Del rico al pobre, pareciera alguna frase bonita pero se convirtió en una espléndida realidad: enseñó costura, mecanografía, manualidades, construyó consultorio médico, ciudadelas con casas dignas para los sin techo, consoló, alimentó y vistió a pobres, atendió a los ricos que solicitaban su apoyo físico y espiritual. Formó valores en distintas generaciones y lo más importante llevó la fe y la esperanza de Jesucristo a rincones apartados, enseñó el verdadero amor a Dios, dar, amar al prójimo.

En Nicaragua tratamos de continuar su ejemplo, en primer lugar rescatar su imagen y obra que permanecían en la memoria escondida del siglo XX. Hemos conocido testimonios de favores, milagros, gracias y cariño para sus compatriotas en libros y folletos. En esta misión ha intervenido efectivamente la Congregación Hijas de María Auxiliadora, muy especialmente Sor Emilia Raccela, FMA, que con tómbolas, kermesses y otras actividades adquirió siete manzanas en San Judas, donde hay distintas aulas, gimnasio, capilla, y otros espacios educativos para los necesitados. Se han formado distintos capítulos para trabajar en obras sociales en Estelí, Camoapa, Granada y Managua. Hemos reconstruido su casa natal, a donde llegan miles de peregrinos nicaragüenses y extranjeros a pedir su intercesión para curaciones del cuerpo y del alma. Los siete de cada mes se celebran misas para conmemorar el aniversario de su partida, mismo día que instituyó al Papa Juan Pablo II, en el año 2002, cuando se efectuó su beatificación. Es admirable ver la cantidad de milagros en forma de curaciones: brazos, piernas, corazones, pulmones, ojos y toda clase de favores concedidos, visibles en la Casa Natal.

Sor María es una buena madre que acompaña a sus hijos en todo momento, porque en estos tiempos su nombre y cariño a Nicaragua es cada vez más conocido. Su imagen tomada de una foto es muy amada hasta en lugares remotos del país, montaña adentro de Boaco, existe ya una pequeña capilla con su nombre, construida y bautizada por campesinos de la región.

Cada año en distintas fechas existen corazones agradecidos o confiados en ella, que desean continuar su ejemplo de amor al prójimo y tratar de ayudar al hambriento de justicia y bienes materiales, considerando la condición de nuestros pobres, mártires de costumbres heredadas. Se otorgan becas, alimentos, útiles escolares y sobre todo cariño y solidaridad.

A pesar de los duros embates que hemos padecido los nicaragüenses, no debemos perder la esperanza.

Pon tu mano Madre mía…

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