El ex diplomático nicaragüense Alberto José Altamirano Lacayo fue condenado a 18 meses de cárcel en un Tribunal de Viena, Austria, por haber abusado de un menor en una piscina pública, en marzo del 2005.
De acuerdo a la sentencia, el ex diplomático, de 55 años, fue sorprendido en un vestuario por una empleada de la piscina en Viena, cuando un menor le practicaba el sexo oral.
Al momento del hecho, Altamirano Lacayo desempeñaba varios cargos en la Embajada de Nicaragua en Austria, entre ellos, era el Ministro Consejero con funciones consulares de la sede diplomática nicaragüense, y además era el representante permanente de Nicaragua ante la Organización de las Naciones Unidas para el desarrollo industrial con sede en Viena.
RUIDOS EXTRAÑOS
Según la agencia noticiosa EFE, la juez que dictaminó la sentencia, Sonja Höpler, dijo que el condenado “puede ser encarcelado si en los próximos tres años es detenido por un delito similar en cualquier país de la Unión Europea”.
La empleada de la piscina pública, citada como testigo, comentó durante el juicio que se enteraron del hecho cuando un cliente informó sobre ruidos muy raros que se escuchaban cerca de donde él se encontraba. “Fui a mirar, abrí el vestuario y vi todo aquello”.
El menor de edad logró escapar del sitio de la escena, pero la empleada consiguió retener al entonces diplomático, hasta la llegada de la policía.
ERA REINCIDENTE
Según la agencia noticiosa, aquel incidente no era el primero que Altamirano había tenido en esa misma piscina pública, la más grande de la capital austríaca.
La misma fuente señala que en otra ocasión había sido expulsado de la instalación por observar a chicos menores de edad.
El ex diplomático, que acudió personalmente al juicio en Viena, dijo ante la juez que para él y su familia, lo que le había ocurrido era muy desagradable.
Aseguró que “todo sucedió muy rápidamente en el vestuario. Esta persona (el muchacho) entró de forma tan profesional. Perdí la cabeza”, señaló el ex diplomático.
DESCRIPCIÓN
La agencia noticiosa señala que el condenado describió al menor, quien no acudió al juicio, como el “típico nadador por su físico. Lo tengo muy presente, lo reconocería enseguida”, precisó.
Después de conocerse el caso de pederastia ocurrido en Viena, a finales del 2005, Altamirano abandonó Berlín, Alemania, donde estaba destinado y desde entonces ya no trabaja para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua.