Es el tema del día. Lo que Hugo Chávez tiene de bueno es que deja mal parados a todos aquellos que, timoratos y siempre atentos a lo políticamente correcto, le aplauden y dicen que en Venezuela hay una democracia.
Y no hablemos de los testaferros: a esos los compra, dispone de ellos y llegado el caso, los humilla. Y a los que promueve, si se apartan de la línea, los insulta soezmente (ver Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza).
Es que con el presidente venezolano no hay alternativas, se aceptan sus favores, premios y ayudas ( no reembolsables), pero a la vez se debe aceptar todo lo que él dice y dispone y sin chistar.
Pero Chávez también comete imprudencias. Quizás lo hace porque no está preparado, o por soberbia: se siente omnipotente y está convencido que no lo para nadie.
El insulto a Insulza , por ejemplo, se da a sólo un mes de que la OEA bendijera las elecciones que él ganó, pasando por alto los ataques a la prensa, los abusos de poder, el reparto de dinero entre amplios sectores de la población, el hecho de que nunca se aclarara la existencia real de un cuantos “votantes” de más que ya en el referéndum anterior aparecían en los registros electorales y muy en especial, la amenaza a los funcionarios que no votaran a favor de él . (Ahora que se apresta a nacionalizar la electricidad y teléfonos, como inicio de una larga serie de estatizaciones, si hubiera elecciones ganaría mucho más cómodo, sobre todo teniendo en cuenta que aquellos funcionarios que no voten por él pierden el empleo).
Y esa es una de las cosas que hay que agradecerle a Chávez: él constituye una prueba irrefutable de que no siempre la realización de elecciones garantiza gobiernos democráticos, (ver Stroessner, Somoza, etc.) ni siempre las elecciones son limpias porque el día de los comicios la gente pueda ir a votar sin que nadie se lo impida.
También confirma que la lucha contra la corrupción y por la transparencia es un cuento preelectoral. ¿Quién sabe y quién controla como se manejan los dineros públicos en Venezuela? ¿ En qué gasta Chávez y entre quiénes reparte el dinero de los venezolanos? Y para que no exista ningún riesgo de que eso se sepa, el Presidente bolivariano pretende ahora quitarle toda autonomía al Banco Central.
Paralelamente seguirá su arremetida contra la prensa y para evitar los contrapesos —y contratiempos— de la separación de poderes ordenará a la Asamblea legislativa que le dé cobertura legal a su política de gobernar por decreto. En cuanto al Poder Judicial ese es un tema que ya tiene resuelto.
Esta es una de las características más emblemáticas de los nuevos tiempos: con el mote de progresista todo está permitido y “bendecido”. El asunto es ser de izquierda y estar con Fidel . Después canilla libre.
Y Chávez, hoy por hoy, es el seguidor y heredero de Fidel; sin su carisma pero con la independencia económica que le permite “convencer” a aquellos simpatizantes algo renuentes. Ni le preocupa “el embargo”: su petróleo lo puede vender en cualquier parte y ello sin contar el “pragmatismo” de los estadounidenses: una cosa es embargar a Cuba que no tenía ningún producto imprescindible y otra es hacerlo con uno de sus principales abastecedores de petróleo y uno de los más importantes socios comerciales del “patio trasero”.
La contracara es que Chávez está un poco agrandado y es demasiado metido. Habrá que ver si el petróleo da para tanto y cuál es el límite de la obsecuencia y sumisión, pero también del aguante y del nivel de falta de dignidad de sus festejadores y simpatizantes. Además habrá que ver qué pasa cuando muera Fidel y Chávez quiera hacerse cargo del gobierno cubano y crea que puede dar órdenes en la isla. Ahí corre el riesgo de desbarrancarse.
De todas maneras por ahora el presidente venezolano, con sus arranques anuncia el advenimiento, otra vez, de épocas difíciles para Latinoamérica y para los latinoamericanos y sus libertades.
Periodista uruguayo.