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Errores en las “kayes”
Los rótulos y mantas publicitarias son los principales “adornos” de la capital. Sin embargo, muchas veces tienen errores ortográficos que aunque son percibidos por la población, pasan días y meses sin corrección
Rebeca Arcia M.
revista@laprensa.com.ni
Un mal generalizado

No sólo en las vías públicas estamos expuestos a los errores ortográficos, también en tarjetas de presentación, separadores de libros, revistas —y por qué no decirlo— en los medios de comunicación escritos de circulación nacional.

“Ce bende yelo”. Eso fue lo que escribió Marlon sobre un pedazo de cartón cuando su mamá, doña Selmira, lqe pidió que le hiciera un rótulo para anunciar que a partir de ese día sus vecinos podrían llegar a comprarle hielo. Una vez terminado, el “anuncio” fue colgado con un trozo de mecate en la parte más visible del muro de la casa de doña Selmira.

Marlon tiene apenas ocho años y estudia el tercer grado de primaria, y una vez concluida la tarea encomendada se sintió orgulloso.

El susto fue grande cuando doña Selmira salió a la calle y observó aquel pedazo de cartón del que ya varias personas se habían burlado. Indignada lo quitó bruscamente y se dirigió al interior de la casa en busca de su hijo. Pero en el trayecto pensó que la culpa no era de Marlon, porque es apenas un niño de tercer grado, sino de ella por no haber supervisado el “trabajo” que le encomendó al niño.

Observar errores ortográficos en las paredes y muros de las casas que a la letra dicen: “Se bende carbon” (Se vende carbón); “Ay leña” (Hay leña); “Se arkila un cuarto” (Se alquila un cuarto), entre otros, es algo común y hay quienes dicen que son escritos así con la idea de llamar la atención y hacer reír a quienes los leen. Sin embargo, otros opinan que esto es producto del bajo nivel académico de quienes los elaboran.

No obstante, los errores ortográficos no se limitan a pequeños anuncios de barrio hechos en un pedazo de cartón o de tabla y se han tomado las calles en forma de vallas (rótulos de carretera) y mantas publicitarias. En este caso, son elaborados por empresas serias que cuentan con equipos y personal especializado que deberían garantizar calidad en sus productos, considerados un medio de comunicación que transmite mensajes, los que de ser erróneos estarían más bien desinformando.

EL ORIGEN

Según algunos sitios especializados en la elaboración de mantas y rótulos, son los clientes quienes definen el mensaje que debe llevar el anuncio. En algunos casos la clientela ya lleva prediseñado el mensaje que quiere exponer y cuando tienen errores ortográficos, primero se les consulta si así es que lo quieren o si se trata de un error.

“Llamamos al cliente porque ya nos han pasado casos que nosotros corregimos y nos dicen: ‘no, yo lo quería con eso’. Entonces llamamos al cliente y le preguntamos si eso es así o no”, dijo Ángela García, propietaria de LumiCemntro S.A., una empresa que elabora rótulos y toldos luminosos.

Sin embargo, cuando los errores no son parte del diseño y es la empresa la que tiene la responsabilidad del error, ésta generalmente asume la responsabilidad del mismo. “Si se detecta (el error) antes de que se imprima o se elabore, se le notifica al cliente y se compone. Y si acaso se pasa y ya venía el arte así, si yo lo trabajo tengo que componer eso”, explica Xóchitl Rocha, gerente general de Su Arte, una empresa que elabora rótulos luminosos, banner, calcomanías y neón.

Alberto Pereira, propietario de Autos Pereira, dijo vía telefónica que ni siquiera se había fijado que el rótulo que tiene afuera de su negocio tiene un error ortográfico (valoracion en vez de valoración). “Voy a fijarme para ver qué pasa”, dijo. Y al consultarle si un error ortográfico no afecta mucho su clientela, dijo que no.

—¿Un error ortográfico no significa mucho para usted? “No, no significa mucho, pero sin embargo voy a ir a ver eso”.

LA VERDADERA CAUSA

Inés Izquierdo, coordinadora de proyectos por la excelencia del idioma del Diario LA PRENSA, dice que el problema radica en que existe despreocupación por corregir un error ortográfico.

“Las personas no se dan cuenta de la importancia que tiene la ortografía, si tú quieres dar una presentación de tu negocio y quieres vender más y quieres dar una imagen de calidad, de excelencia, es evidente que con errores de ortografía no lo vas a lograr. Tener errores de ortografía y redacción es sinónimo de bajo nivel cultural, pobreza, mala formación académica, de ignorancia”, explica.

Izquierdo dijo que si alguien tiene alguna duda de cómo escribir correctamente una palabra, puede conectarse al Ch@t Hablemos del Idioma que LA PRENSA tiene en su página Web www.laprensa.com.ni, como parte de su labor educativa dirigida al buen uso del idioma español. “Ahí yo le quito la duda de manera inmediata”, dijo.

A PROPÓSITO

Fernando Cuenco, de Logos Comunicación, dice que los únicos errores ortográficos permitidos en la publicidad son aquellos que tienen un juego de palabras que dan doble sentido al mensaje.

“Yo lo que le digo a mis clientes es que se ajusten a las reglas ortográficas porque en el fondo lo que están haciendo también es utilizado como un medio de comunicación y a veces están educando a la gente. No pueden forzarlas a que tengan dudas de que una palabra se escribe así o no, porque lo que hacen es trabajar en contra del desarrollo de la educación”, señaló.

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