La guayabera -típica prenda masculina del Caribe con alforzas verticales y bolsillos en la pechera y en los faldones- y pantalón oscuro desplazó al saco y corbata de los actos oficiales en Nicaragua con el regreso al poder del sandinista Daniel Ortega.
El ex guerrillero sandinista, que hace tiempo abandonó el uniforme verde olivo por impolutas camisas blancas con cuello chino y pantalón negro, imprime así su estilo propio en los actos oficiales del gobierno, dejando tras de sí el saco y corbata que fue norma en los últimos tres gobiernos de derecha.
En la ceremonia en la que fue investido presidente de Nicaragua por los próximos cinco años, sólo el heredero de la Corona española, el príncipe Felipe de Borbón, y algún que otro presidente, como el costarricense Oscar Arias, llevaban terno y corbata.
El propio Ortega recibió la banda presidencial con su característica camisa blanca y la manga remangada a mitad del brazo, sin duda una manera de soportar las altas temperaturas de Managua.
Pero la informalidad vino de manos del presidente venezolano Hugo Chávez, quien, además de ser el culpable del retraso en cerca de hora y media de la jura del cargo de Ortega, fue vestido con su ya tradicional camisa roja y una camiseta del mismo color debajo.
En el programa distribuido por la secretaria de comunicación del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional, la ya primera dama Rosario Murillo, especificaba la indumentaria a llevar en este acto histórico: hombres camisa y señoras traje de día.