El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, que esta tarde recibió la banda presidencial de manos del presidente de la Asamblea Nacional, René Nuñez, comenzó la celebración popular no oficial de su asunción ante miles de simpatizantes sandinistas en la Plaza de la Fe, Juan Pablo II.
Ortega llegó a la plaza junto a su esposa y ahora primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo y los mandatarios Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador, entre otros.
Desde tempranas horas del día, los miles de simpatizantes que partieron de diversas zonas del país se congregaron en la plaza esperando a Ortega para celebrar su asunción después de 16 años y tres elecciones perdidas.
El regreso al poder del líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha devuelto a este pequeño país de 5.4 millones de habitantes, a la primera plana de la información mundial.
Su primera presidencia de Nicaragua (1979-90) a la que llegó mediante la revolución sandinista que puso fin a 45 años de dictadura de la dinastía Somoza, estuvo marcada por un conflicto bélico azuzado por Estado Unidos para derrocarlo.
Su pasado de guerrillero antiimperialista aliado al bloque socialista y su amistad con el presidente venezolano, quien aspira a convertirse en el principal banquero del nuevo gobierno de Nicaragua, ha reavivado los rescoldos de la Guerra Fría en la región.
A pesar de su cambio de imagen y discurso político, en el que preconiza "paz, trabajo y reconciliación", forjados en los 16 años pasados en la oposición, el sandinista, de 61 años, sigue suscitando sarpullido en Washington, que no escatimó esfuerzos para impedir su victoria en las urnas en noviembre.