La llegada al poder en Nicaragua y Ecuador de presidentes cercanos al venezolano Hugo Chávez no fortalecerá necesariamente la influencia de Venezuela en la región y tampoco implica un distanciamiento de estos dos países de Estados Unidos, estimaron analistas consultados por la AFP.
A pocas horas de la asunción en Nicaragua del sandinista Daniel Ortega, viejo rival de Estados Unidos, del inicio de un nuevo mandato de seis años de Chávez, quien mantiene tensas relaciones con Washington, y a una semana de la posesión del izquierdista Rafael Correa —también cercano a Chávez— en Ecuador, los expertos señalan que el pragmatismo probablemente se imponga en las relaciones con la potencia del norte.
“Más cooperación económica (de Venezuela con Nicaragua y Ecuador) no significa un giro radical en la relación (de Managua y Quito) con Estados Unidos”, sostuvo Peter DeShazo, director del Programa para las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
EN DOS AGUAS
Ortega y Correa “van a pensar muy bien en los importantes lazos que sus países tienen económicamente y en otras áreas con Estados Unidos, y van a tomar eso muy en consideración”, añadió.
Ex alto funcionario del Departamento de Estado, DeShazo recordó en declaraciones a la AFP que Ortega ha señalado que buscará buenas relaciones con Estados Unidos.
Por su parte el analista independiente Miguel Díaz consideró que el Gobierno estadounidense “ha abierto las puertas” a Ecuador y Nicaragua para establecer “una relación mutuamente beneficiosa”.
“Sería práctico de parte de los dos tomar esta oferta”, señaló, al tiempo que opinó que es perfectamente posible para Managua y Quito mantener buenas relaciones con Venezuela y con Estados Unidos a la vez.
De hecho, fue Ortega quien luego de ganar en noviembre las elecciones, durante las cuales enviados de Washington se expresaron abiertamente en su contra, abrió la puerta a un diálogo con Estados Unidos.
El lunes el presidente estadounidense George W. Bush llamó a Ortega “para felicitarlo, tanto como al pueblo nicaragüense por su compromiso con la democracia”.
Antes de las elecciones, Chávez dio apoyo económico a alcaldías sandinistas y ha manifestado asimismo reiteradamente su simpatía por el ecuatoriano Correa.
El embajador venezolano en Managua, Miguel Gómez, aseguró el lunes que su país proyecta convertirse en el principal cooperante de Nicaragua durante la gestión de Ortega, con un millonario acuerdo de asistencia económica y social.
En el caso de Correa, Chávez ha señalado sus “grandes coincidencias en el enfoque petrolero” con el futuro presidente “socialista que se ha declarado bolivariano”.
Sin embargo, la empatía de Chávez con uno y otro no necesariamente provocará un alineamiento de Managua y Quito con Caracas en oposición a Estados Unidos.
“Los líderes tienen sus visiones ideológicas y también tienen sus necesidades pragmáticas y van a buscar cuadrar esas dos líneas. Yo no veo la conformación de ejes o de cosas así”, dijo DeShazo.
Al mismo tiempo, los expertos no esperan grandes cambios en la relación Washington-Caracas.
“Es poco probable que las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela mejoren durante el próximo año”, expresó Michael Shifter, vicepresidente del centro de estudios Diálogo Interamericano.
Shifter destacó que “el continuo deterioro tiene más que ver con el hecho de que Chávez ha dado todas las señales de que hará más de lo mismo durante su mandato, lo cual significa continuar su hostilidad hacia Washington”.
Pero “la piedra angular de la relación es la energía”, subrayó a su vez DeShazo. Venezuela tiene una cuota de exportación petrolera con la OPEP de 3.2 millones de barriles diarios. Casi la mitad (1.5 millones), los envía a Estados Unidos, donde posee unas 14,000 estaciones de servicio.