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Noticias >> Deportes
CAL RIPKEN JR, LUCE FELIZ por su ingreso al Salón de la Fama. ()
INDISCUTIBLES
Dos nuevas butacas en el Salón de la Fama para Ripken y Gwynn
Edgard Tijerino M.
deportes@laprensa.com.ni
Pobre Blyleven

Cada año que pasa me siento frustrado por la eliminación del curvista Bert Blyleven. Cierto, no ganó 300 quedándose corto por 13, pero sus 3,701 ponches lo colocan en la esfera brillantísima, y sus 60 blanqueos superan ampliamente a varios de los miembros del Salón con etiqueta de leyendas.

El único pitcher latino en Cooperstown es el dominicano Juan Marichal, seis veces ganador de 20 juegos, y no en su primer intento. Ni siquiera Luis Tiant pudo quitar el candado de Cooperstown, que descartó a Camilo Pascual y Fernando Valenzuela.

Ya veremos si Pedro Martínez, quien no es seguro seguirá en acción, puede meterse con sus tres Premios Cy Young y sus múltiples lideratos. Denis Martínez, el máximo ganador entre los latinos con 245, no pudo sobrevivir después de la primera votación.

¿Será el 2008 el año de Goosage? Es posible, el quedó a 21 votos en este 2007.

Según Bill Conlin, es un extraño contraste y por supuesto difícil de explicar: puedes ser electo Presidente de Estados Unidos con menos del 50 por ciento de los votos, pero no entrar al Salón de la Fama en Cooperstown. Para lograr eso, necesitas el 75 por ciento de aceptación. ¡Diablos!

Ayer, al abrirse las tarjetas que fijan a los ganadores de boletos para Cooperstown, sólo dos peloteros, Cal Ripken y Tony Gwynn, entre por lo menos una docena con méritos suficientes, obtuvieron la cantidad de votos requerida para superar ese 75 por ciento de exigencia.

Ellos eran “tiros seguros” sometidos a cualquier tipo de evaluación.

Ripken, el hombre de la impresionante racha de 2,632 juegos, considerada improbable de llegar a ser amenazada; el bateador efectivo, hombre de hierro y sobresaliente paracorto jugando para los Orioles de Baltimore durante 3,001 partidos; ese que disparó 3,184 imparables con 431 jonrones, impulsando 1,647 carreras, mientras obtenía dos reconocimientos como Más Valioso, dos Guantes de Oro y garantizaba su presencia llamativa en Juegos de Estrellas, alcanzó el 98.5 por ciento de los votos, sólo detrás del 98.84 de Tom Seaver en 1992 y del 98.79 de Nolan Ryan en 1999.

Adelante sí, del fenomenal Ty Cobb, quien fue desplazado al cuarto lugar con su 98.23 por ciento. Si usted pregunta por Babe Ruth, en la misma promoción de Cobb en 1936, consiguió 95.13 de porcentaje.

Gwynn, quien dio la impresión de tener bajo control la zona de strike y manejar con una facilidad asombrosa los pitcheos más violentos y complicados, ese que se abrió paso hacia la conquista de ocho cetros de bateo, acumulando 3,141 cohetes en 2,440 juegos, y acercándose peligrosamente a los 400 puntos en 1994, para cerrar su carrera con un incandescente promedio de 338 puntos, se conformó con el 97.6 por ciento, una cifra altamente significativa y apreciable, tan luminosa como un anuncio en Times Square.

Nadie más. Ni Rich Goosage, ni Jim Rice entraron.

El feroz relevista derecho, con 388 votos, avanzó en esta ocasión del 65 por ciento al 71.2 fortaleciendo esperanzas, pero Rice decreció un poco hasta 63.5, y podría permanecer a distancia hasta quedar en manos del Comité de Veteranos.

¿Y que pasó con Mark McGwire? Los puristas, esos que pueden tirar la primera y la segunda piedra sobre tanto pecador que anda por ahí, le apretaron el cuello reduciéndolo al 23.5 por ciento, con 128 de 545 votos.

Bueno, pese a ese rechazo, sus cifras son calificadas como legítimas. Así que, los 70 jonrones que descargó en 1998, para superar a Sammy Sosa, permanecerán por siempre.

Volvieron a ser golpeados en las narices, Bert Blyleven, André Dawson, Lee Smith, Jack Morris, Steve Garvey.

El 75 por ciento de aceptación sigue siendo un reto mayúsculo. Entre los últimos presidentes vistos en América Latina, sólo el chileno Ricardo Lagos, podría ser un consistente pretendiente a conseguir eso.

¡Nadie más!

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