La ganadería es una de las actividades que más contribuye al avance de la frontera agrícola, si no se maneja adecuadamente. /LA PRENSA/ARCHIVO
Matiguás con nueva ganadería
Arlen Cerda
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Productores reciben pago por proteger el medio ambiente

Más de 140 fincas ganaderas del municipio de Matiguás, Matagalpa, desarrollan la actividad ganadería muy diferente a la tradicional.

Para los productores del municipio no es la ganadería que fomenta el avance de la frontera agrícola y que destruye los bosques en el país, sino una ganadería comprometida con la protección del medio ambiente, indican.

Matiguás es un municipio de Matagalpa, ubicado a 249 kilómetros al noreste de Managua. Tiene una población de más de 38,500 habitantes y una extensión territorial de unos 1,532 kilómetros cuadrados. La economía del municipio depende principalmente de la agricultura y la ganadería.

Yuri Marín es el responsable del área socioeconómica y política del proyecto llamado Enfoques Silvopastoriles, integrado para el manejo de ecosistemas.

Según Marín, el objetivo del proyecto es que los ganaderos de la zona desarrollen la ganadería sin afectar el medio ambiente. Para lograrlo les pagan un monto por un concepto que han denominado “servicios ambientales”.

El proyecto se desarrolla hace cuatro años en Matiguás y es parte de un proyecto piloto que también se desarrolla en Costa Rica y Colombia, a un costo de 350 mil dólares, financiados por el Banco Mundial (BM).

Marín indicó que el proyecto está en su etapa final y hasta ahora los resultados del proyecto han sido exitosos.

En Nicaragua este proyecto de agroforestería pecuaria es impulsado con apoyo del Instituto de Investigación Aplicada y Promoción de Desarrollo Local Nitlapán, de la Universidad Centroamericana (UCA).

EL PAGO DE LOS SERVICIOS

Marín explicó que cada productor, que cuenta con una finca promedio de 30 a 40 manzanas de extensión, recibe al año unos 10 dólares por cada tonelada de dióxido de carbono no producida en su finca.

El dióxido de carbono, según diferentes estudios ambientalistas, es el principal causante del efecto invernadero, que produce el calentamiento global que trastorna el clima mundial.

“Por cada tonelada de carbono no producida se paga diez dólares al ganadero, es decir que en promedio cada uno recibe al año unos 30 ó 40 dólares más sobre su producción normal como una especie de incentivo a su producción amigable con el medio ambiente”, detalló Marín. Añadió que impulsan el proyecto para “ reducir la producción de gases del efecto invernadero”.

Según Marín, los productores no sólo han generado cambios en su producción ganadera y se han ganado unos dólares más por hacerlo, sino que también están reduciendo la cantidad de áreas degradadas por la ganadería, limitando así el avance de la frontera agrícola.

“Si un ganadero siembra en su potrero un árbol reduce el carbono en la zona y, a la vez, mejora el rendimiento de su tierra”, sostuvo Marín.

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