CIUDAD DEL VATICANO. - El papa Benedicto XVI pidió el lunes "la pacificación" de Colombia, en su discurso anual ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede en el que abordó también los problemas de Cuba y Haití y su próximo viaje a Brasil, así como los adelantos en el continente.
"Mi atención se dirige muy especialmente hacia algunos países, en particular Colombia, donde el largo conflicto interno ha provocado una crisis humanitaria, sobre todo en lo que se refiere a las personas desplazadas", afirmó el Papa.
"Se deben hacer todos los esfuerzos necesarios para pacificar el país, para devolver las personas secuestradas a sus familias y para volver a dar seguridad y una vida normal a millones de personas", clamó el jefe de la Iglesia católica.
"Tales señales darían confianza a todos, incluso a los que han estado implicados en la lucha armada", agregó. Benedicto XVI, que se pronuncia con poca frecuencia sobre los problemas de los países latinoamericanos, abordó también la situación de Cuba y Haití.
Para Cuba, volvió a repetir el lema de su predecesor Juan Pablo II cuando visitó la isla comunista en 1998: "Que Cuba se abra al mundo y el mundo a Cuba".
"El deseo es que cada uno de sus habitantes pueda realizar sus aspiraciones legítimas en favor del bien común", agregó.
El pontífice recordó igualmente la "gran pobreza y violencia" que padecen los haitianos y llamó a la comunidad internacional a contribuir en "la consolidación de las instituciones de manera que el pueblo de Haití se convierta en protagonista de su propio desarrollo, en un clima de reconciliación y concordia".
COMICIOS PRESIDENCIALES
El Papa se refirió también al primer viaje que efectuará a América Latina, en mayo a Brasil.
"La mejora de algunos índices económicos, el compromiso en la lucha contra el tráfico de drogas y la corrupción, los distintos procesos de integración, los esfuerzos para mejorar el acceso a la educación, para combatir el desempleo y para reducir desigualdades en la distribución de rentas, son índices que se han de destacar con satisfacción", afirmó.
Para el jefe de la Iglesia católica, "si esos progresos se consolidan, se podrá contribuir de manera determinante a vencer la pobreza que aflige a vastos sectores de la población", dijo.
Benedicto XVI resaltó con cierto optimismo el desarrollo de los comicios presidenciales que tuvieron lugar el año pasado en países como México, Brasil, Venezuela, Nicaragua, Ecuador o Perú. "Al tratar sobre las elecciones del año pasado en varios países, conviene subrayar que la democracia está llamada a tener en cuenta las aspiraciones del conjunto de los ciudadanos" subrayó.
Asimismo advirtió que hay que "ponerse en guardia frente al riesgo de un ejercicio de la democracia que se transforme en dictadura del relativismo, proponiendo modelos antropológicos incompatibles con la naturaleza y la dignidad del hombre".
En su advertencia, el Papa no se refirió directamente a ningún líder político en particular y se limitó a hacer alusión de forma general a los peligros de la 'cultura del relativismo' y de la ausencia de valores morales y religiosos, caballo de batalla de su pontificado.