La sangre corrió ayer por la mañana en el barrio Domitila Lugo. La causa fue un antigua riña vecinal causada por el lugar donde se deposita la basura.
Las protagonistas del incidente fueron Gioconda Alonso, de 39 años y María Teresa Murillo, de 50, vecinas desde hace unos ocho años en un callejón que se ubica de la fábrica Rolter, en Carretera Norte, cinco cuadras al norte una al oeste y media al sur.
La escena era impresionante, Murillo caminaba de un lado a otro tapándose la frente, como si nada grave hubiese ocurrido. Su ropa estaba teñida de sangre y al retirarse el trapo con sangre de la frente, una capa de piel se desprendió de su cabeza, quedando colgado y goteando más sangre.
Según relataron las involucradas en la trifulca, todo empezó cuando Gioconda barrió el patio en la parte delantera de su casa, pero al botar unas piedras frente a su terreno que está contiguo al de Murillo, ésta le reclamó el porqué botaba basura en su casa.
Murillo (lesionada) tomó una pala y arrojó las piedras que Alonso había botado en su patio, ante esa situación, Murillo intentó golpearla con la pala con la cual arrojó las piedras, por lo que su vecina intentó defenderse con otra pala, y ante una segunda agresión respondió golpeándola en la frente con el objeto, cortándola gravemente.
Según dijo Alonso, golpeó a su vecina “en defensa propia”, pues ella la agredió primero, además que siempre que hace la limpieza de su patio, se produce la misma situación.
DETENIDA
Al lugar se presentaron agentes del orden público del Distrito Cuatro de la Policía Nacional, quienes se llevaron detenida a Gioconda Alonso, por agresión. Después de sucedido el hecho, Alonso se notaba muy nerviosa y no dejó de culpar en ningún momento a su vecina.
Al igual que la Policía, también se presentaron paramédicos de la Cruz Roja Nicaragüense, quienes trasladaron a la afectada al Hospital Roberto Calderón, donde le realizaron una cirugía, pues la herida en su frente era de centímetro y medio de profundidad, la cual podría complicarse debido a que ella es hipertensa y diabética.
Según dijo la afectada, ella tiene 25 años de vivir en ese barrio y nunca había tenido problemas de ese tipo, sólo con Alonso, con quien inicialmente se llevaban muy bien.
“Antes éramos amigas, pero no sé desde cuándo cambió y todo lo que pasa en esta casa le molesta, todo lo critica”, dijo alterada Gioconda.
Según comentaron algunos vecinos de las implicadas, es común verlas discutiendo por cosas sin importancia, pero es la primera vez que una discusión llega a las lesiones.