Después de 15 meses de haber sufrido los embates de los deslaves por el huracán Beta (5 de octubre de 2005), 60 familias de las comunidades de Los Robles, Gamalote, Chilares, Guayaba y el Bijawal, todas del municipio de San Sebastián de Yalí, departamento de Jinotega, ya tienen casas nuevas.
El proyecto emergente fue inaugurado el fin de semana por el presidente ejecutivo del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), Adolfo Chamorro César y el alcalde liberal de Yalí, Efraín Moreno.
El proyecto se localiza en la comunidad El Bijagual y tuvo un costo de 3 millones 378 mil 278 córdobas, de los cuales el Invur aportó 2 millones 428 mil 800 córdobas a través de recursos provenientes de la junta liquidadora del extinto banco de la vivienda, según lo confirmó el presidente ejecutivo del Invur, Adolfo Chamorro.
Otros que hicieron su aporte para hacer realidad este proyecto fue la alcaldía de Yalí cuya contrapartida fue de 221 mil 989 córdobas, también la Fundación Americana Nicaragüense aportó 528 mil córdobas los beneficiarios 199 mil córdobas en concepto de mano de obra.
PROYECTO CON RETRASOS
La iniciativa del proyecto fue promovida y gestionada por el alcalde liberal Noel Efraín Moreno, en octubre del año 2005, varios días después de haber ocurrido la tragedia del deslave, donde decenas de familias perdieron sus casas.
El presidente ejecutivo del Invur dijo que el proyecto tuvo sus atrasos y debió haberse terminado hace seis meses, si la ley de reforma al Fondo Social de Vivienda (Fosovi) la hubieran aprobado los diputados para ese tiempo.
“Hubo una serie de trámites burocráticos que impidieron su desarrollo, pero gracias a Dios lo que hay que hacer de esto es aprender de las experiencias del pasado, sacar lo positivo para poder construir miles de viviendas y beneficiar a los más necesitados de la zona rural”, dijo.
Agregó que el nuevo reto es construir 250 mil viviendas de este mismo modelo en los 145 municipios del país, para lo cual quedará suficiente dinero disponible, provenientes de la junta liquidadora de los fondos frescos del Fosovi para comenzar con estos proyectos de vivienda.
TRABAJO TESONERO
De las 60 cabezas de familias beneficiadas, el 80 por ciento son mujeres madres solteras, quienes para ver hecho su sueño realidad dedicaron 60 días, trabajo por vivienda y 15 días promedio por letrina y otro tanto para la instalación del sistema de agua, según definió el alcalde Noel Efraín Moreno, quien reconoció el trabajo, esfuerzo y tiempo dedicado por las mujeres.
Para el alcalde, la finalización de este proyecto es todo un logro que beneficia a la gente más pobre y necesitada que perdió lo poco que poseía, por lo que durante el acto de inauguración instó a los beneficiarios a saber convivir, compartir el agua, cuidar las viviendas y darles mantenimiento, pero sobre todo cuidar el medio ambiente ya que esto fue un factor negativo que permitió se producieran los deslaves.
AGRADECIDOS
Manuel de Jesús Castillo Aguilar, uno de los beneficiarios del proyecto de viviendas, tuvo a cargo las palabras de agradecimiento y recordó con mucho pesar a doña Florencia Cornejo Centeno, una anciana por quien pidió un minuto de silencio. Esta fue sorprendida por la muerte ese 5 de octubre de 2005, donde la tormenta de esa noche obligó a los habitantes de esa zona a salir huyendo de sus hogares.
Sin embargo atribuyó a esta desgracia el hecho de tener hoy en día un hogar digno donde habitar con sus familias. “Me siento triste por la muerte de doña Lencha, pero también le agradezco al desastre porque de lo contrario no tuviéramos hoy en día una casa digna por ser tan pobres y fue por el desastre que salimos en las noticias de LA PRENSA como de otros medios de comunicación y por esas noticias el gobierno se preocupó por nosotros”, dijo.
Carmensa Rugama, madre de tres hijos, es otra una de las beneficiarias del proyecto de viviendas. Relató que su casa de madera rolliza y paja fue devastada por los deslaves, por lo que tuvo que huir junto a sus hijos y esposo. “Aunque ahora estoy muy contenta y agradecida ya que su problema quedó atras y tengo una casa digna que habitar.