Las relaciones económicas entre Nicaragua y Estados Unidos no sólo tienen que mantenerse, sino fortalecerse, por dos razones: porque es el mercado más grande para los productos nicas y porque allí vive la mayoría de los emigrantes nicaragüenses y centroamericanos.
En términos de comercio esos son factores de primer orden, porque desde el año pasado rige un tratado de libre comercio entre el istmo centroamericano y Estados Unidos (DR-Cafta) que le permite a Nicaragua meter a ese gran mercado más y nuevos productos solicitados por inmigrantes hispanos.
Las exportaciones nicaragüenses crecieron más del 22 por ciento durante el 2006 y uno de los productos destacados, por los buenos precios que consiguió, es el frijol, que le aportó al país ingresos superiores a 35 millones de dólares.
Hace una década, entre los productos agropecuarios más exportados por Nicaragua estaban el café, la carne, el azúcar y el maní, mientras el frijol quedaba para consumo interno y si salía era hacia Honduras y El Salvador.
Sin embargo, el frijol tiende a puntear en las estadísticas de las mercancías nicas más vendidas en el mercado estadounidense, donde las costumbres alimenticias de los anglosajones pueden seguir siendo las mismas, pero los compradores en los supermercados son más variados por la fuerza económica de los inmigrantes.
Durante el año 2004, los inmigrantes hispanos gastaron en Estados Unidos más de 735 mil millones de dólares. En el 2007, que apenas comienza, el poder de gasto de los hispanos puede superar los 863 mil millones de dólares, casi el 300 por ciento más que en 1990, indican estudios del Centro Selig para el Crecimiento Económico de la Universidad de Georgia.
El Departamento del Trabajo estadounidense también detectó, con sus encuestas, que los hispanos gastan más que los no hispanos en comestibles, servicios telefónicos, aparatos electrodomésticos, vehículos, ropa y vivienda.
En el 2004, el gasto en alimentos en casa fue de 3,883 dólares en promedio por hogar hispano, mientras que en los hogares no hispanos representó 3,281 dólares.
Por eso, desde antes de entrar en vigencia el DR-Cafta, comenzaron a llegar a Managua delegados de cadenas de supermercados de Estados Unidos, para conocer la oferta del país.
Antes, para conseguir queso chontaleño o tamal guatemalteco en Washington o Nueva York, había que ir a pequeñas tiendas “nostálgicas” o esperar a los “viajeros frecuentes” de estos países, con esas comidas escondidas en sus maletas, para comprarles. Ahora, los supermercados han abierto secciones para los alimentos hispanos, que también son ventanas nuevas para los productores nicas.
Tal vez existan diferencias gastronómicas entre los inmigrantes peruanos y nicas, pero entre los centroamericanos los gustos son muy parecidos, lo que expande el nicho para alimentos propios del istmo, como el frijol.
La competencia en esta región será, entonces, entre quienes produzcan con más calidad y le agreguen valor a sus productos con la industrialización. Eso, si el nuevo gobierno sandinista propicia la buena relación con los empresarios y con Estados Unidos, en vez de conflictos.