Más empleos y mejores salarios son algunas de las principales demandas de la población. /LA PRENSA/ARCHIVO
Nicaragüenses esperan mejoras con gobierno de Ortega
Blanca MorelAFP

"Espero que con el gobierno de Daniel Ortega los pobres tengamos al menos el pan nuestro de cada día, porque la hemos pasado bastante mal en los últimos años, a veces sin nada para comer", dijo esperanzado a la AFP, Narciso Vázquez, un camionero nicaragüense que sueña con tener dinero para volver a producir en su finquita.

"No volví a sembrar porque no tengo dinero, pero prefiero ser campesino y regresar allá a mi finca que tengo abandonada en (el occidental departamento de) Chinandega en vez de estar en la ciudad", dijo Narciso, quien se gana la vida conduciendo furgones con mercadería a Honduras por sólo 140 dólares al mes.

Este fornido hombre de 52 años, de tez morena, vive en un barrio pobre capitalino llamado "Santo Domingo", junto a su esposa y sus tres pequeñas hijas que todavía "toman leche" y a las que a veces les dan de comer "cualquier cosa".

La situación de Narciso es común en muchas familias nicaragüenses que viven con dos o cinco dólares diarios, que consiguen vendiendo en las calles o en trabajos temporales debido al desempleo del 50% que existe en el país, según fuentes independientes.

Ojala que Ortega "cumpla con crear trabajo, porque si la gente tiene trabajo y gana su dinero no necesita andar pidiendo" limosna en las calles, manifestó Javier Acevedo, un contador que ha tenido que hacer otros trabajos, como vender cosméticos, para mejorar sus ingresos. Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) asumirá el poder el miércoles por un período de cinco años, en los cuales prometió sacar a los nicaragüenses de la pobreza (70%) en que viven a causa de las políticas implementadas por los últimos gobiernos derechistas.

INCERTIDUMBRE

Ortega se propone encabezar un gobierno de izquierda moderada, 16 años después de haber dirigido una revolución (1979-90) de corte socialista que se enfrento a Washington en medio de una guerra que dejó miles de muertos.

El regreso del dirigente sandinista al gobierno ha generado incertidumbre en sus oponentes y muchas expectativas en los sectores pobres que le dieron su voto en las elecciones del pasado 5 de noviembre.

"El 50% de la gente en Nicaragua vive revuelta con su familia en la misma casa" por falta de viviendas y prestamos accesibles, dijo Alberto Aguirre, un joven de 30 años que gana 100 dólares al mes como despachador de combustible en una gasolinera de la capital. "Dígale (a los sandinistas) que me den una casita", pidió por su parte Azucena, una mujer de 29 años envejecida por la desnutrición, que pide limosna en un popular mercado de Managua para poder dar de comer a sus tres hijos.

"Queremos que hayan mejores empleos, salarios, porque lo que nosotros ganamos es apenas 1,200 córdobas (66 dólares) que no alcanza para mantener a mi esposa y mis tres hijos", demando un guardia de seguridad de un banco local, Róger Rodríguez, de 38 años, que vive fuera de la capital.

"Daniel prometió quitar la delincuencia y dar mas trabajo, esperamos que cumpla", expresó por su lado una empleada domestica de 43 años, Lidia Zapata, quien recuerda que durante la pasada revolución "no había delincuencia, ni pandilleros".

Sin embargo otros, como el zapatero Erwin Toledo, de 40 años, dudan que los sandinistas brinden más seguridad ya que la policía, que integran muchos miembros de ese partido, pone "presos a los ladrones para dejarlos libre al día siguiente", mediante subterfugios legales.

En tanto que Juan Torres, un chofer de 60 años, dijo que "a Daniel no le creo nada porque ya lo conocemos", al referirse a los errores que los sandinistas cometieron durante la pasada revolución.

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