SAO PAULO. - El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva disfruta de sus vacaciones practicando pesca y disfrutando de una retirada playa del litoral de Sao Paulo, bajo custodia de lanchas de la Marina y mientras un grupo de ministros trabaja en el plan para su segundo mandato.
Lula se encuentra con su esposa Marisa disfrutando de sus vacaciones en la unidad militar del Fuerte dos Andradas, en la isla de Guarujá (litoral paulista), mientras el país afronta asuntos como la ola de violencia en Rio, las graves inundaciones en el sudeste y espera por anuncios económicos.
Esto le valió críticas de algunos medios y de opositores, ya que antes de viajar Lula suspendió las vacaciones de varios ministros alegando que se debía preparar el lanzamiento para el 22 de enero de un paquete de medidas de incentivo al crecimiento económico.
Este domingo por la mañana Lula se dedicó a practicar pesca en alta mar en una embarcación escoltada por la lanchas de la Marina, mientras el fuerte era rodeado por turistas curiosos que visitan Guarujá (a 87 km de Sao Paulo). Su hermano Germano Inacio, un marino que vive en un distrito pobre de la zona, llegó en omnibus hasta el lugar para visitarlo, pero no lo encontró porque estaba pescando.
FUERTE VIGILANCIA
La vigilancia es fuerte en el área de la exclusiva Playa del Artillero, o de Monduba, que Lula disfruta aprovechando que está bajo jurisdicción militar. El patrullaje era realizado por cuatro embarcaciones militares.
Vestido con bermudas, Lula realizaba este fin de semana caminatas por la arena junto a Marisa. El presidente extendería sus vacaciones en Guarujá hasta el 15 de enero.
Entre otros funcionarios que debieron permanecer en Brasilia trabajando figuran la jefa de gabinete (Casa Civil), Dilma Rousseff, así como el secretario general de la Presidencia, Luiz Dulci. Tampoco pudo iniciar sus vacaciones el Canciller Celso Amorim, debido a una agenda completa.
El gobierno tiene varios frentes de conflicto en el inicio de su segundo período, que comenzó el 1º de enero: el despliegue de efectivos de una fuerza militarizada en Rio tras una ola de violencia que dejó 24 muertos, los desastres generados por las lluvias en el sudeste con decenas de víctimas fatales, la definición del gabinete ministerial, negociaciones políticas y nuevas medidas económicas.