BAGDAD. - Joven, blanco, muerto por la explosión de una bomba artesanal en la provincia rebelde de Al Anbar o en Bagdad, una descripción que corresponde al retrato robot del soldado estadounidense fallecido en Irak, donde las pérdidas del ejército alcanzaron el umbral simbólico de 3,000.
Las fuerzas de Estados Unidos anunciaron el domingo la muerte de un uniformado el sábado en un ataque en Bagdad, que se suma a la cifra de 2,999 fallecidos que señalaba el viernes el sitio internet del Pentágono.
De los 3,000 militares muertos desde la invasión de Irak en marzo de 2003, el 80%, es decir, 2,415, perecieron en combate y 585 por "causas no hostiles", según el departamento de Defensa.
Los temidos "IED" (artefactos explosivos improvisados, en sus siglas en inglés) representan la primera causa de mortalidad: el 44% de los soldados muertos por el enemigo fueron blanco de la explosión de bombas artesanales, a menudo fabricadas a partir de un obús de artillería, activadas a distancia o por presión.
Los disparos de armas de fuego se cobraron el 20% de los fallecimientos.
La gran mayoría de los 585 militares muertos "al margen de las operaciones" sufrieron accidentes (65%), en particular de helicóptero, pero también hubo 93 que se suicidaron (16%).
Más de 22,100 soldados resultaron heridos desde la invasión.
La mayoría de las víctimas mortales servían en el Ejército de tierra (68%) y algo menos de un tercio formaba parte del cuerpo de Marines.
AL ANBAR, LA MÁS MORTÍFERA
Según el sitio web icasualties.org, un total de 1,102 soldados murieron en la provincia de Al Anbar, bastión de la insurrección sunita en el oeste de Irak, lo que convierte a esta región en la más mortífera para las tropas. En Bagdad, fallecieron 804 uniformados, mientras que el peor mes para el ejército estadounidense en el conjunto de Irak fue noviembre de 2004, con 137 muertos.
El 30% de los fallecidos tenían menos de 22 años, los menores de 25 representan el 53% y los mayores de 30 años, el 22%.
Las cifras también indican que la mayoría eran blancos (74%), seguidos de hispánicos (11%) y negros (9,6%).
Las mujeres, que no tienen acceso a las unidades de combate, representan el 2% de las pérdidas: un total de 62 murieron en ataques contra convoys y puestos de control, donde están encargadas de registrar a las mujeres iraquíes.