Las famosas y coloridas figuras hechas a base de azúcar son infaltables en las fiestas patronales de cada poblado nicaragüense. Chivitos, zapatos, muñecas, palomas y una serie de animalitos y objetos forman parte de las ricas y pequeñas esculturas.
Esta práctica es nata de la dulcería tradicional de Santa Teresa, municipio del departamento de Carazo. Decenas de amas de casa han impulsado esa destreza de amasar azúcar derretido en agua hervida, a punto de miel, convirtiéndose con los años en una ingeniosa costumbre que ha puesto un sello particular a ese poblado.
Julia María González vende y elabora melcochas desde hace 32 años. Aunque su origen es diriambino, dijo que heredó de su suegra el oficio y de esa forma ayudó a su esposo a mantener a sus ocho hijos. En el barrio San José es donde habita y en ese sector también se destacan en esa labor doña Camila López, Josefa Aguilar y Rafaela Ruiz, entre otras.
¿CÓMO SE HACEN?
Con sus manos laboriosas, doña Julia, moldea diversas figuras luego de estirar y amasar sobre una mesa los trozos de dulce. Su tarea inicia al poner un perol con agua y azúcar a cocer hasta que hierve y da el punto adecuado para que la mezcla permita moldear las figuras.
“Es un trabajo muy sacrificado porque se debe amasar el dulce aún cuando está caliente”, manifestó Julia González, mientras se disponía a servir la mezcla sobre una batea.
Explicó que después de amasar por largo tiempo la miel se le agrega colorante a cada trozo y se le da la forma deseada. “Después se secan en el sol (las figuras) y a los dos días se salen a vender”, refirió.
En este oficio a Julia González le ayuda su hija, María Auxiliadora, quien trabaja mientras cuida a su bebé.
MEJOR TEMPORADA
En el municipio se estima hay 120 mujeres trabajando en su propia casa de esa forma, muchas son cabeza de familia y han logrado sacar adelante a sus hijos.
Los meses de diciembre y noviembre es cuando más trabajan porque la demanda es cuantiosa por las fiestas de fin de año y La Purísima. Las melcocheras también aprovechan las ferias y las fiestas patronales.
“Se trabaja diario una arroba y también sacamos al mercado local lo que se produce”, explica doña Julia.
Dijo que la mercadería ha trascendido las fronteras y se comercializan en países como: Guatemala, Estados Unidos, Puerto Rico y Costa Rica. “También hay compradores que vienen de León y Chinandega”, asegura.
Otro mercado que han cautivado es el de Rivas, para las festividades de Popoyuapa y en Carazo son infaltables estos dulces en las fiestas patronales de Diriamba, La Conquista, Jinotepe y resto de municipios.