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Completamente olvidada, Edith Telica figura en el Diccionario Histórico Biográfico de Managua (León, Editorial Hospicio, 1945) de Gratus Halftermeyer. Insuficientes, las líneas que le dedica el cronista de la capital concluyen: “Es una poetisa cuyas producciones ya circulan en el continente”. Pero don Gratus, entusiasmado con la personalidad desenvuelta de la atractiva joven de 24 años que era entonces Telica, exagera. Realmente, era colaboradora eventual de publicaciones periódicas de algunos países de la cuenca del Caribe, incluyendo las de su patria, como la revista Orbe de Managua, en cuyo número 47 (mayo, 1943) se leen seis de sus composiciones. En ellas se revela, sin rebelarse, como una cantora de inagotable cantera romántica, ducha en versos alejandrinos pareados:
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