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¡Son una marabunta!
Eduardo Enríquez

Esta columna va dedicada con todo cariño a aquellos ciudadanos que por su libre y espontánea voluntad fueron a votar por los candidatos del Frente Sandinista y del Partido Liberal Constitucionalista.

Me gustaría saber qué piensan, ahora que dos meses después de las elecciones esos dos partidos a los que se les mantuvo en el poder mediante el voto, sólo han dado muestra de ser como una marabunta, una gran mancha de hormigas que arrasa con todo .

Veamos qué ha hecho esta gente, que pues tiene mayoría en el parlamento, en favor del nicaragüense en general: Nada.

Lo único que han hecho es seguir legislando a su conveniencia, para eso sí hasta trabajaron horas extra.

Para muestra un par de botones —y no que necesitáramos muestras, pues teníamos de sobra, pero, en fin.

Para comenzar, y dejar lo peor para el final, comencemos con “la perla” que doña María Dolores Alemán Cardenal envió a la Presidencia de la República.

Una cartita en la que apresuradamente, antes que se le venza el período como diputada, pide su “libre” para comprar un humilde vehículo BMW. Esta señora fue reelecta, así que en el próximo período que comienza en cuatro días, bien podría disfrutar de sus dos libres que aprobaron para sí los diputados; pero no, ella quiere exprimir al máximo al Estado y quiere sacarle una segunda libre a este período también “de acuerdo a la ley”.

El otro botoncito es más preocupante aún y debería despertar a todo el que tuvo en algún momento la mínima esperanza de que las cosas serían distintas en el nuevo gobierno de Daniel Ortega.

Nuestra ex y ahora futura Primera Dama, doña Rosario Murillo, decide de pronto que las oficinas de la Presidencia de la República estarán en el antiguo Centro de Convenciones Olof Palme.

Como emperatriz consorte decide invadir el lugar sin pedir permiso y lo manda a reparar con empleados de la Alcaldía de Managua y dice que es “para ahorrar”.

El cuento del ahorro es mentira, pues ese lugar está destruido y no está acondicionado para funcionar como oficinas, mucho menos de la Presidencia, y además pertenece al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, o sea que tendrían que pagarle los siete millones de dólares por los que supuestamente fue dado en pago a esa institución, o mejor dicho a los cotizantes y jubilados.

Además, ¿cómo va a justificar las reparaciones que hizo la Alcaldía en ese lugar? Ese trabajo ni estaba presupuestado ni es función de la Alcaldía hacerlo. ¿Y a quién le compraron el material? ¿acaso no hay engorrosas normas en el Estado para comprar hasta un alfiler?

Estos dos ejemplos nos dejan claro la calidad de clase política que tenemos, arrasan con todo lo que tienen a su paso, su ambición de poder y de riqueza es insaciable, y además no dudan en hacer gala de su autoritarismo, pero lo más triste, no me canso de repetirlo, es que la gente votó por ellos.

Pregúntense qué ha hecho esta gente por usted?

Cuando pienso en los próximos cinco años sólo se me viene a la mente el poema Canto de Esperanza, de Darío: “Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste. Un soplo milenario trae amagos de peste...”

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