Doce jefes del narcotráfico que estaban recluidos en cárceles de Río de Janeiro fueron transferidos el viernes a una prisión del sureño estado de Paraná, en el marco de una nueva estrategia de lucha contra las mafias que operan en la ciudad.
Fuentes oficiales explicaron que, según sospecha la Policía, los doce capos transferidos ordenaron desde el interior de la cárcel los atentados que la semana pasada le costaron la vida a 25 personas y que el jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, ha calificado de actos de “terrorismo”, autorizando el envío de tropas federales a Río.
Los ataques tuvieron como principales blancos comisarías y autobuses de transporte público, que fueron incendiados incluso con pasajeros adentro.
En el más cruento de esos atentados, ocho personas fueron quemadas vivas por supuestos narcotraficantes que le prendieron fuego a un autobús sin permitir que sus ocupantes lo abandonasen.
Los delincuentes trasladados ayer fueron enviados a una cárcel de máxima seguridad situada en la localidad de Catanduvas e inaugurada el año pasado.
La intención de esa transferencia, según fuentes oficiales, es cortar las comunicaciones entre los “capos” y los delincuentes que operan en las calles, como un primer paso para un combate mayor a las mafias de las drogas, al que se incorporarán gradualmente las Fuerzas Armadas.