El ex ministro colombiano Fernando Araújo, quien escapó de la guerrilla de las FARC en medio de una operación militar tras seis años de secuestro, dijo que caminó cinco días sin una gota de agua ni alimentos antes de dar con una patrulla que lo regresó a su hogar.
“El domingo pasado, cuando me doy cuenta que los helicópteros que rodean el campamento vienen a atacar y comienzan a disparar, yo digo: o me voy, o me matan, y entonces tomo una decisión de vida o muerte”, explicó Araújo en una rueda de prensa en Cartagena, 1,090 km al norte de Bogotá.
“Me pude escapar el domingo, gracias a que una acción militar apoyada por helicópteros atacó el campamento y eso me dio la oportunidad de escaparme”, añadió Araújo bastante delgado, con bigote e incipiente chivera y con su piel quemada por el sol.
Agregó que se trató de “una acción supremamente difícil escaparme de un campamento donde había casi 200 guerrilleros” y que estaba ubicado cerca al caserío de San Agustín, en zona rural del municipio San Juan Nepomuceno, en el norteño departamento de Bolívar en una región conocida como los Montes de María.
Tras huir, “permanecí escondido y tratando de encontrar la salida durante cinco días, hasta que hoy viernes encontré un camino adecuado”.
Araújo, quien fue ministro de Desarrollo Económico durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), fue plagiado el 4 de diciembre de 2000 por un comando rebelde cuando realizaba sus ejercicios matinales en las playas de Cartagena.
El ex ministro formaba parte de un grupo de 58 rehenes que las FARC proponen canjear por 500 rebeldes presos y que incluyen también a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses, así como decenas de políticos, 34 militares y policías.
El ex ministro dijo que durante su permanencia en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), siempre estuvo custodiado por un grupo de 12 insurgentes, a los que se sumaban unos grupos de apoyo que ejercían actividad permanente.
Añadió que siempre notó la presión militar sobre los campamentos guerrilleros, aunque dijo entender que “esas acciones se hacen con las precauciones adecuadas para que los secuestrados corramos el mínimo riesgo posible”.
“Yo soñaba con este momento desde el primer día de mi secuestro. A veces lo veía posible, a veces lo veía imposible”, manifestó visiblemente emocionado.
Una vez reunido con sus familiares en el puerto caribeño de Cartagena a donde fue trasladado, Araújo dijo que, para él, “el siglo XXI comienza hoy”.
“Anoche me acosté con la esperanza de que hoy lograba mi objetivo. Era muy difícil encontrar un camino porque son unos montes muy espesos y las acciones militares son muy complicadas, y yo no tenía ningún tipo de ayuda, simplemente las manos”, narró.
Y concluyó: “Necesitaba un camino. El Señor me guió, me llevó por el camino adecuado y aquí me tienen con todos ustedes”.