Culminado el festival electoral de los últimos doce meses, que dio comienzo en Chile en diciembre del 2005, ahora llegó el momento de gobernar.
Una presidenta y diez presidentes fueron elegidos en ese período. Algunos se mantuvieron como tales: casos de Uribe en Colombia, Lula en Brasil y Chávez en Venezuela. Otros volvieron, como Arias, García y Ortega, en Perú, Costa Rica y Nicaragua.
No es una novedad que los años electorales son años de paralización de la actividad gubernamental. Se da una especie de “impasse”, acompañado de un peligroso jolgorio en el manejo de los dineros públicos y de innumerables inauguraciones de obras que van desde carreteras y represas hasta el baño de una escuela. La cuestión es conseguir votos.
Todas estas elecciones latinoamericanas, además de esas características, mostraron otras que las hicieron especiales . Los neopopulismos, de derecha e izquierda, progresistas o conservadores, irrumpieron con fuerza, alentados por una bonanza económica, venida más desde afuera que por efecto de méritos propios, y al grito de “cambio ya” fueron los protagonistas de la fiesta. Y esta vez, como nunca antes, las elecciones se globalizaron de manera tal, que en todo el continente se vivió como propia cada disputa nacional. Algo así como si la final de cada campeonato de futbol interno tuviera de “hinchas” a todos los latinoamericanos , simpatizando con uno u otro de los competidores.
Quizás sea exagerado llamarle el “ efecto Chávez”, pero sin duda el presidente venezolano, que se metió en los asuntos internos y electorales de todos los países, que atacó y elogió candidatos y que “ repartió” ayuda en efectivo y en mercaderías a sus “amigos”, fue un factor decisivo de esa “globalización”.
Cada resultado se analizó en función de cómo encajaba en el “mapa continental”, sin poner mayor atención en lo que significaba para el propio país .
Hasta la actividad internacional se vio afectada: hubo muchas reuniones cumbres, con grandes discursos y pobres resultados, se alimentaron utopías de tipo “mega”, como los gasoductos y ejércitos y monedas continentales y algunos organismos que funcionaban más o menos bien, como el Mercosur, al que ingreso Chávez, entraron en crisis y otros como el CAN, del que se fue Chávez, encontraron un camino para fortalecerse.
Pero el tiempo electoral se terminó y con él los blancos fáciles: el imperialismo yanqui, los TLC, los derechos humanos, la corrupción. Ahora llegó el momento de gobernar. Por eso el 2007 no será un año tan fácil, aún con las buenas perspectivas económicas.
Habrá que enfrentar las urgencias y necesidades de las grandes mayorías, cuyas expectativas e insatisfacciones fueron acrecidas por las promesas electorales. Tendrán que ser más efectivos en la lucha contra la corrupción - tan mentada en los discursos y tan olvidada en la práctica y poner coto allí donde sigue oculta o incluso ha crecido , mientras “ la transparencia” —otra dama muy mentada— sigue ausente.
Si verdaderamente los derechos humanos preocupan tanto, tendrán que fortalecerse y apuntalarse con decisión sus dos pilares básicos: la libertad de prensa e información y el funcionamiento independiente, autónomo y sin ningún tipo de interferencia ni de intervención de los poderes judiciales.
Gobernar es más difícil que hacer discursos electorales. La inseguridad crece, la pobreza está ahí y decrece poco pese a los buenos precios, el nepotismo sigue de moda y crece, y habrá que demostrar que efectivamente se defienden la soberanía y los intereses nacionales. Ese es el panorama para este año y no se puede seguir echándole la culpa a los de afuera o a los de ayer.
Y a lo interior, dada la interrelación, las nuevas amistades y alianzas, “arcos” y “ejes” de los últimos tiempos, se sumarán los problemas , intereses, apetencias, aspiraciones e imposiciones regionales y hemisféricas. Para este año es muy previsible un choque de “liderazgos” cuyas consecuencias son imprevisibles. Es un tema que también deberá encararse .
Todo eso sin contar lo que pasaría si se muere Fidel Castro, cuyo liderazgo ha resucitado, aunque en esta materia no se puede hacer pronósticos: el viejo dictador siempre deja mal parado a todo el mundo.
Periodista uruguayo.