El presidente Enrique Bolaños dijo ayer viernes, en el programa matutino de entrevistas Primera Hora del Canal 2 de Televisión y LA PRENSA , que nosotros le habíamos aconsejado dar un “bolañazo”, o sea un golpe de Estado y ordenarle al Ejército que interviniera contra la Asamblea Nacional, durante una de las crisis que sufrió su gobierno en el enfrentamiento con el Poder Legislativo.
Es falso. En primer lugar LA PRENSA no es ni ha sido consejera del presidente Bolaños y tampoco hemos dicho como opinión lo que él afirma que dijimos. Nuestros comentarios editoriales son para expresar el criterio de LA PRENSA sobre asuntos de interés nacional e internacional, no para aconsejar a ningún político, gobernante o de oposición. Así como tampoco LA PRENSA se compromete con el apoyo a ningún gobernante, quien quiera que sea.
Los gobernantes pasan y LA PRENSA perdura. Desde que se fundó LA PRENSA el 2 de marzo de 1926, han pasado por el poder 19 presidentes de la República, incluyendo a don Enrique Bolaños. Con casi todos ellos tuvimos problemas y conflictos de diverso tipo y magnitud. A todos los que cometieron abusos de poder los denunciamos, o reconocimos las acciones y obras que hicieron para beneficio popular e interés nacional. Algunos de esos gobernantes —los Somoza, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán— quisieron destruir a LA PRENSA, pero ante ninguno de ellos nos sometimos. Tampoco hemos sido partidarios, ni asesores o consejeros de cualquier otro gobernante y no lo seremos de los presidentes que vengan después, porque, repetimos, ellos seguirán pasando pero LA PRENSA continuará existiendo, informando verazmente y opinando de acuerdo con su propio criterio.
Lamentamos que el presidente Bolaños faltara a la verdad al decir que LA PRENSA le aconsejó dar un “bolañazo” o golpe de Estado. Esa grave aseveración —que quizás sea fruto de una confusión— no podemos pasarla por alto, no sólo por el respeto que se le debe a la verdad histórica sino también porque podría ser usada por algún gobernante autoritario para atentar contra LA PRENSA, acusándola de golpista, como el dictador venezolano Hugo Chávez acusó a la televisora RCTV para justificar su clausura.
En realidad, lo que señalamos en el editorial del 12 de agosto de 2002 titulado En busca de la ruta correcta y eficaz, fue que ante el desacato de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional a una resolución judicial que le ordenaba tramitar el desafuero de Arnoldo Alemán, “en diversos círculos se barajan y sugieren posibles soluciones, una de las cuales sería que el Presidente de la República ponga en vigor el Estado de Emergencia, y que en las 72 horas de que dispone antes de presentar el decreto ante la Asamblea Nacional para que lo apruebe o rechace, suspenda la inmunidad de Alemán y demás acusados que son inmunes y logre un acuerdo con los directivos parlamentarios liberales para que cumplan la ley y no sigan obstruyendo la justicia”.
Sin embargo, en el mismo editorial advertimos que “esta probable salida, del Estado de Emergencia, ha sido descartada porque según algunos constitucionalistas, el Presidente de la República no puede suspender la inmunidad de nadie”. De manera que, expresamos en esa oportunidad, lo mejor sería “conseguir los votos necesarios para crear una nueva mayoría parlamentaria, que exigiría a la Junta Directiva (de la Asamblea Nacional) tramitar de inmediato el desafuero de Alemán y los otros diputados acusados”.
Más adelante, en el comentario editorial del lunes 9 de septiembre del mismo año 2002, que titulamos Al toro, por los cuernos, dijimos que ante la renuencia de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional a cumplir lo que manda la Ley de Inmunidad y negarse a tramitar el desafuero de Arnoldo Alemán que ordenó la juez Juana Méndez, los diputados podrían autoconvocarse a una sesión plenaria, reorganizar la Junta Directiva y tramitar el desafuero demanda judicialmente.
En ninguna parte de esos editoriales —los cuales se pueden leer en nuestra página web (http://www-ni.laprensa.com.ni)— se mencionó al Ejército de Nicaragua ni se habló de darle un “bolañazo” (golpe de Estado) a la Asamblea Nacional. Y no sabemos de dónde ni con qué propósito sacó el presidente Enrique Bolaños esa lamentable imputación a LA PRENSA, que desdice de la seriedad y la responsabilidad que siempre han caracterizado al (todavía) primer magistrado de la nación.